POR MARINA RUBIO
Le habían dado 18 años de cárcel por homicidio y asalto, quedó libre a los dos años y casi mató a su pareja porque se negó a tener sexo con otro hombre
En el ataque le golpeó gravemente el cráneo, le pegó con un cable y hasta la amenazó con asesinar a su hijo y quemarle la casa. Ahora admitió que fue el autor de esa agresión y negoció cuatro años de cárcel de lo que ahora sí sería una pena “de cumplimiento efectivo” en prisión. La víctima lo había conocido en la penitenciaría.
Por Marina Rubio
Cuando las personas oyen que una condena será de “cumplimiento efectivo” en prisión interpretan rápidamente que quien fue declarado culpable estará el tiempo de sentencia o, cuanto menos, gran parte de él tras las rejas. Así debe ser, sostienen en el mundo del derecho. Pero, al menos, en el caso de Jorge David Decena, “cumplimiento efectivo” parece haber funcionado como una frase con un significado mucho menos tajante. En la práctica, lo de estar encarcelado no se cumplió y la sentencia unificada, por cometer un asalto y, tres años más tarde, matar a una persona, quedó como un castigo de cotillón. En el 2019 lo condenaron por ambos delitos a 18 años de cárcel. Pero a fines del 2021 ya era de nuevo un hombre libre.
En ese lapso tampoco escarmentó nada de su breve paso por la penitenciaría. En agosto pasado por un pelín no asesinó a golpes a su pareja, aquella mujer que conoció cuando estaba preso. La atacó con un cable y con la fuerza de sus puños y sus piernas. Le fracturó el cráneo a trompadas, la pateó, cuan cobarde, y, en eso, la amenazó con que también mataría a su hijo y le incendiaría la casa. De todo. Según contó la víctima, él siempre la maltrató en los años que duró su relación. Esa última vez había sido porque ella se negó a tener relaciones sexuales con otro hombre, algo que la Justicia también sospechó que pudo tratarse de otro delito, someterla a la prostitución.
No obstante, esa última parte parece estar en “veremos”. Pues una cosa es lo que hablan y adelantan en audiencias los representantes de la fiscalía frente el juez o jueza de turno y otra lo que, a la postre, resulta suceder. Decena está preso por esa paliza que pudo costarle la vida a su ahora expareja desde agosto de 2025. Esta semana fue condenado por esa agresión, a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo. Otra vez confirmará el tiempo si se tratará de una sentencia real, visto que aún debe cumplir la pena anterior, o si también será una condena de fantasía.
Cuando Jorge Decena fue enviado al penal con prisión preventiva, más allá de la condena cuya libertad condicional violó.
El hombre de 47 años fue declarado culpable por “lesiones graves calificadas por el vínculo y por mediar contexto de violencia de género” y “amenazas agravadas por uso de arma” por esa corta cantidad de años, porque acordó la sentencia a través del llamado juicio abreviado. Ese procedimiento en el que las partes, tanto la fiscalía como la defensa, negocian una pena para el acusado con tal de que acepte su autoría en los delitos por los que es juzgado y evitar así la extensión de los plazos con un clásico debate oral, que conllevaría varias audiencias con testigos, ventilación de pruebas, alegatos, entre otros trámites.
Decena había reconocido que golpeó y amenazó a su ex ante el juez, solo restaba que el magistrado diera lugar o no al pedido de juicio abreviado. El juez de Garantías 1 de Villa Mercedes, Alfredo Cuello, homologó el acuerdo, es decir hizo lugar a lo sugerido por las partes y condenó al hombre.
En un parte que difundió prensa del Poder Judicial, mencionaron que cabía destacar que la libertad condicional le fue revocada, quedó sin efecto y que “el juicio abreviado celebrado por cuatro años de prisión se unificó con la pena anterior, de cumplimiento efectivo en el Servicio Penitenciario”. Eso último está por verse.
En el mismo comunicado, los voceros precisaron sin muchos detalles los antecedentes de Decena. Sin especificar el año, informaron que fue condenado a 16 años de cárcel de “cumplimiento efectivo” por un “homicidio simple” ocurrido en el 2019. También revelaron que, en otro juicio abreviado, fue hallado culpable de un asalto a mano armada cometido en el 2016. Recibió una pena única, es decir sumada a la anterior, de 18 años de cárcel. Asimismo, indicaron que el 22 de diciembre de 2021 le concedieron la libertad condicional, una fecha que le vino como anillo al dedo para las fiestas de Fin de Año.
El fatídico 9 de agosto de 2025
La relación entre la víctima y Decena comenzó hace seis años, en el gris y nada romántico ambiente carcelario, cuando él transitaba esa condena de 18 años. La mañana del sábado 9 de agosto de 2025, el día de la última agresión, cuando la víctima recobró la conciencia y estuvo en condiciones de hablar les contó a los policías que su pareja la había golpeado, amenazado con matarla a ella y a su hijo y quemarle la casa. En una conferencia de prensa posterior, la fiscal Nayla Cabrera Muñoz, a cargo de la Fiscalía de Instrucción Penal con intervención en Contexto de Género, Diversidad Sexual, Infancias y Adultos Mayores, aclaró que, al menos en el hecho que ellos investigaron, no hubo ningún menor de edad involucrado y que la pareja tampoco tuvo un hijo en común.
La denunciante sufrió lesiones en su rostro, su cabeza y el tórax. Graves. En su momento, relató que la noche del viernes 7, ebrio y drogado, Decena la obligó a tener relaciones sexuales con otro hombre a cambio de dinero, en la casa donde convivían. Ella le dijo que no, que no haría eso y él le respondió de la única manera con la que se mueve en su vida: con violencia. Le dio trompadas, le pegó patadas y hasta la atacó con un cable.
Hubo solo un instante en el que pareció parar. Pero fue para ir a otra habitación y buscar un cuchillo. En el ínterin en el que iba y volvía, la víctima aprovechó y, con todo el nerviosismo que la invadía, logró destrabar la puerta de su vivienda y escapó. Corrió hasta la vuelta de la esquina de su manzana, donde vive una sobrina. Alcanzó a golpear la puerta, la otra mujer le abrió, la damnificada le pidió ayuda y se desvaneció. Se desplomó inconsciente. Tenía la cara y el cuerpo atestado de golpes, con hematomas que se evidenciaban más con el correr de los minutos, a través de la hinchazón y el tono violeta de la piel.
La agresión fue constante en esa relación, les dijo luego a los policías. En los años que estuvieron juntos, Decena “la agredía sistemáticamente, la obligaba a prostituirse y comercializaba imágenes íntimas suyas a través de redes sociales”, detallaron los voceros policiales en un parte difundido a los medios.
Fue clara cuando reveló que la obligó a prostituirse y hasta le tomaba fotos desnuda para hacerse unos pesos con esas imágenes. En la conferencia de prensa Cabrera Muñoz indicó que la existencia de otro delito más, como el sometimiento a la prostitución, lo investigaban para establecer si realmente fue así o no.