"LEJANO OESTE"
Todo por los ex: piñas, tiros, un bebé que cayó al suelo, una mujer embarazada golpeada y 9 demorados en una riña en Villa Mercedes
La Policía aprehendió a tres mujeres y seis hombres. Ni cuando los arrestaron se calmaron, dentro de la comisaría "también se dieron parejito", dijo una fuente. Secuestraron el revólver que habrían utilizado. El arma estaba escondida en la vía pública, debajo de una baldosa.
No estaban dirigidos por Clint Eastwood. Él hubiera sido impecable. No había caballos, botas con espuelas, jeans gastados, cruce de miradas encolerizadas, revólveres que lanzaban balazos desde dos bandos y el color terroso de la fotografía de un western. Pero por un momento la plaza más céntrica de Villa Mercedes se convirtió en el escenario de lo que parecía una película del género; en un pequeño Lejano Oeste, que bien lejano estaba del style de un verdadero western de vaqueros.
Una mujer, en compañía de su actual pareja y su familia, se cruzó en la plaza Pedernera con su antiguo ex y una hermana de él. Pero el pasado parece que no quedó pisado entre ellos porque una de las mujeres se le habría acercado a su antigua cuñada, la que estaba en compañía de su novio, la rasguñó y le pegó. Todo se caldeó todavía más cuando se sumaron los familiares de ese ex y esa excuñada furiosos: los Sarmiento, bien conocidos en el ambiente delictivo de la ciudad. Las palabras pasaron rápidamente a la acción y todo se desmadró.
Empezaron a mano limpia. Los hombres tiraron golpes de un lado y del otro, muchos al aire. Otro quiso pegar su trompada y le escapó a las piñas de respuesta a las corridas. Mientras una de las mujeres, que estaba embarazada, los arengaba a continuar la pelea. "Mano a mano", les decía. Eso de alimentar la violencia se le acabó cuando otra mujer llegó y la golpeó también. Una criatura de dos años cayó al piso y, en el medio de esa locura desatada, alguien abrió fuego.
Escucharon numerosos estruendos. Por fortuna, mucho antes de que los tiros comenzaran a volar, un hombre, que nada tenía que ver con esa riña, se acercó para retirar a ese pequeño que estaba en el suelo y ponerlo a salvo en un negocio. Los disparos lograron disipar a los protagonistas de ese western del inframundo, pero el ambiente seguía caliente. Continuaron insultándose a la distancia.
Ni cuando llegaron los policías y los demoraron se calmaron. Siguieron la pelea dentro de la Comisaría 8°, donde no les fue fácil a los efectivos ingresarlos porque no paraban de sacudirse. Lo hacían no para evitar terminar en un calabozo, sino para liberarse de las esposas y poder así irse encima de quienes, a esa altura, ya eran sus enemigos a sangre, y pegarles a gusto.
Nueve personas fueron aprehendidas, tres mujeres y seis hombres, precisaron los voceros de Relaciones Policiales. Todos fueron demorados, en principio, por averiguación de antecedentes y medios de vida. Si en el lapso de las 24 horas el fiscal instructor 3, José Olguín, no ordena su detención por "lesiones recíprocas", "abuso de arma de fuego", "tenencia y portación de arma de fuego de uso civil” o no dispone alguna medida por algún delito de ese combo, los protagonistas de ese riña callejera que pudo terminar muy mal quedarán en libertad.
La Policía, por supuesto, hizo su tarea de revisar el registro de antecedentes de los demorados; pero sinceramente muchos de ellos no necesitan presentación para los uniformados. "Tienen un pesado prontuario", le dijo una fuente a esta cronista. En ese rosario de delitos el más suave sería robo.
Todo inició alrededor de la una de la madrugada, en León Guillet y Lavalle. La denunciante, de apellido Zalazar y de 26 años, contó que ella estaba con su pareja, de apellido Mansilla y su familia, cuando fue atacada por su excuñada, identificada como una de las Sarmiento, en la plaza. Tenía a su nene de dos años en brazos cuando la agredieron. Zalazar, en esos sacudones y ráfagas de rasguños que recibía, soltó sin querer al chiquito.
Un hombre que estaba en un kiosco, una de las tantas personas que se detuvo a ver el penoso espectáculo, se allegó como pudo, tomó a la criatura y la sacó de esa riña sin miramientos.
Un video que ya se hizo viral a través de las redes sociales y las aplicaciones de mensajería muestra a un grupo de hombres, de todas las edades, pero en su mayoría jóvenes, lanzar puñetazos que no iban a ningún lado. La directora de esa corta filmación era una mujer que no paraba de arengarlos: "¿Por qué ‘pu.. de mierda’? ¡Eh, mano a mano!, ¡mano a mano, eh, pu..!".
La grabación, ya de bastante mala calidad por los movimientos de la secuencia y de quien filmaba, terminó vertiginosamente cuando una mujer vestida de negro se le fue directo a la otra que no paraba de grabar e incitar a que los demás se fueran a las manos.
La de negro se le acercó a secas y la golpeó. Antes de que el teléfono acabara en el suelo y se cortara el video, se escuchó un escueto y lastimoso diálogo entre ellas.
—Mirame la con… de tu madre —le ordenó la de negro.
—Mirá, estoy embarazada —contestó quien grababa, pensando que por eso no le pondría una mano encima.
—Qué me calienta, culi… —le respondió la otra, con una voz casi masculina, antes de pegarle y hacer girar la grabación para cualquier lado.
Zalazar en un momento dijo que escuchó varios tiros. A esa altura de semejante pelea, los policías de jurisdicción solicitaron el apoyo del personal más cercano que patrullaba. Lograron demorar a nueve personas. De acuerdo con lo que comentó un informante, en el interior de la comisaría "también se dieron parejito".
No está claro si los efectivos consiguieron detener a todos los involucrados. Pues uno, probablemente quien disparó, alcanzó a huir para esconder el arma de fuego. De todos modos, la Policía la halló rápidamente gracias a una testigo, que por supuesto no quiso identificarse. La mujer les indicó la posible ubicación del revólver. Les dijo que estaba escondido debajo de una baldosa por calle Pringles, entre Pedernera y Lavalle.
El revólver calibre 22 que secuestraron, a pocas cuadras de la pelea.
Luego de una veloz búsqueda, los uniformados encontraron el revólver, calibre 22, marca Bagual, con tambor de seis alvéolos, cachas de plástico y cinco vainas servidas percutadas en su interior, detalló Relaciones Policiales.
Los paramédicos de dos ambulancias del Sempro fueron y asistieron a los demorados. Aunque algunos estaban lesionados, ninguna herida requirió su traslado a un centro médico, informaron los voceros policiales. Sin embargo, a esta peridiosta le confirmó otro informante que la mujer embarazada sí tuvo que ser internada. Está fuera de peligro, en una sala común, pero con mucho dolor por los traumatismos.