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Colocasi de San Francisco gritó campeón y marcó un antes y un después en la Liga del Norte Puntano

El Cacique alcanzó por primera vez la gloria máxima en el certamen al quedarse con el Torneo Aldo “Pato” Rosales coronando una campaña sin derrotas.

Club Colocasi de San Francisco del Monte de Oro.

por Gastón Vila Calderón

elchorrillero.com

Actualizada: 01/02/2026 17:07

La final, disputada en el Polideportivo Municipal de San Francisco del Monte de Oro, tuvo todos los condimentos de una definición cerrada. Durante los 90 minutos, Colocasi y Estrella Roja de Candelaria no lograron romper el cero, en un partido tenso, friccionado y con pocas licencias. El desenlace llegó desde los doce pasos, donde el conjunto local fue más efectivo y terminó imponiéndose por 7 a 6.

Desde el inicio, el dueño de casa mostró decisión. Con Ariel Lezcano custodiando el arco durante gran parte del encuentro y una defensa sólida encabezada por Luciano Astudillo, Colocasi construyó seguridad desde el fondo.

El lateral firme y atento, fue clave para desactivar cada intento por el sector izquierdo, neutralizando los avances del rival con anticipo y buena lectura del juego.

A su vez, el despliegue físico y la presión constante encontraron en Tony Ávila a uno de sus principales exponentes. Su marca sobre Marcos Gatica fue determinante para limitar el circuito ofensivo de Estrella Roja, que durante el primer tiempo nunca logró sentirse cómodo.

Con Agustín Parra, Thiago Díaz y Diego Vila el equipo sostuvo intensidad y orden, entendiendo que la final exigía concentración total.

Colocasi generó las situaciones más claras del partido. En la primera mitad, Maxi Vila estuvo a centímetros de abrir el marcador con un remate preciso que obligó a una gran intervención del arquero Jorge Ozan. Ya en el complemento, la chance volvió a ser local: Wily Flores, con el arco a disposición, no logró capitalizar de cabeza una de las oportunidades más nítidas de la tarde.

Estrella Roja, que había mostrado poco en ofensiva durante los primeros 45 minutos, creció en el segundo tiempo con el ingreso de “Teko” Dámico, quien le dio mayor movilidad y claridad al mediocampo visitante. A partir de allí, el equipo de Candelaria encontró su mejor momento y tuvo su ocasión más clara tras una pelota detenida, cuando Federico Gatica no pudo conectar con precisión dentro del área.

El partido se consumió sin goles, pero no sin emociones. Con el empate sellado, la definición desde los doce pasos puso a prueba nervios y temple. Allí apareció el nombre que terminaría siendo decisivo: Julio Molina. El arquero ingresó en los minutos finales en reemplazo de Lezcano, una decisión estratégica de la dupla técnica Nahuel Gil – Edgar Vila que terminó siendo clave.

En la tanda de penales, Molina se agrandó. Contuvo los remates de Alex Chacón y Marcelo Amaya, inclinando la serie a favor del “Cacique”. Incluso cuando Agustín Parra estrelló su disparo en el palo en el quinto penal de la serie inicial, el equipo no perdió la calma. El último acierto selló el 7 a 6 definitivo y desató el desahogo contenido durante años.

Fundado en 2004, Colocasi venía golpeando la puerta desde hacía varias temporadas. Cuatro semifinales consecutivas habían alimentado la ilusión, pero también la frustración. Esta vez fue distinto: el equipo dio el paso definitivo y escribió la página más importante de su historia.

La consagración fue celebrada con una extensa caravana por las calles del pueblo, entre banderas, bocinas y abrazos interminables. El Cacique ya no persigue sueños: ahora tiene una estrella que lo respalda.

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