El patio cervecero de Calle Angosta fue un éxito: cada puesto vendió entre 200 y 400 litros de cerveza en las primeras tres noches
Los comerciantes destacaron las buenas ventas y el gran flujo de público que pasó por el festival, especialmente durante la primera velada, cuando El Chaqueño Palavecino se presentó en el escenario.
Entre las múltiples propuestas que ofreció el predio de Calle Angosta, en el festival más importante de Villa Mercedes, el patio cervecero estuvo presente, como en cada edición. En esta oportunidad, y a diferencia del año pasado, participaron seis puestos de cerveza artesanal; en 2025 habían sido cuatro.
Olloqui fue una de las cervecerías que tuvo la posibilidad de ofrecer sus productos en la 37° edición del festival. En su caso, vendieron alrededor de 400 litros de cerveza durante las tres primeras noches.
“Tenemos un balance positivo. Nos ha sorprendido la afluencia de público y superamos el objetivo que teníamos como marca”, expresó Daniel Ravera, dueño del emprendimiento. Además, explicó que todas las cervecerías de la ciudad tuvieron la posibilidad de formar parte del evento, ya que atravesaron un proceso de licitación para acceder al espacio.
Cervecería Olloqui. (Foto Nahuel Sanchez)
El clima festivo se hizo sentir durante las cuatro veladas, con visitantes que aprovecharon cada una de las opciones que ofreció el festival. El sector cervecero estuvo colmado de gente que disfrutó de las diferentes variedades artesanales.
Desde 1999, Kamenka produce cerveza artesanal. Para el festival llevaron variedades como Red, Irish, Golden e IPA, entre otras. Gustavo Koening, dueño del espacio, mencionó el apoyo constante que reciben por parte de la Municipalidad de Villa Mercedes para poder participar. Reveló que, durante los primeros tres días, vendieron alrededor de 500 vasos, lo que equivale a unos 250 litros de cerveza.
En cuanto a los precios, los comerciantes acordaron un valor base de $4 mil la pinta de medio litro, con el objetivo de que todos pudieran trabajar en igualdad de condiciones.
Cervecería Kamenka. (Foto Nahuel Sanchez)
Luciano Corradi, de la Cervecería Ranquel, destacó la presencia de artistas nacionales, en especial la de El Chaqueño Palavecino durante la primera velada, ya que aseguró que “trajo mucho público”.
“Fueron lindas noches y el clima nos acompañó”, señaló, y agregó que no había visto en otros años una fiesta tan masiva. Respecto al movimiento económico, indicó que en las tres primeras noches vendieron entre 200 y 250 litros de cerveza. “Cada vez se nota más el esfuerzo y las ganas que le ponen a la fiesta, porque realmente está muy bien organizada”, aseguró.
Otro de los puestos presentes fue la cervecería La Ruka, un emprendimiento familiar. Nahuel Ambroggio, uno de los dueños, señaló que tuvieron muy buenas ventas, “bastante similares a las del resto de los cerveceros”. Detalló que en las primeras tres noches vendieron alrededor de 250 litros. “Para nosotros es un muy buen número, la verdad que estamos re conformes”, afirmó.
Cervecería La Ruka. (Foto Nahuel Sanchez)
Otra de las cervecerías familiares fue Meves, cuyo nombre surge de la inicial de cada integrante. Sergio Rodríguez, encargado de interactuar con los clientes, contó que desde el jueves hasta el sábado inclusive vendieron 200 litros de cerveza. Sobre la Fiesta Nacional, opinó que es una buena oportunidad para dar a conocer sus productos.
Cervecería Meves. (Foto Nahuel Sanchez)
La Comuna de Villa Mercedes fue el sexto puesto que participó del evento. Nicolás Lemos, encargado del espacio, señaló que es el quinto año consecutivo que forman parte.
“Todavía no tenemos un número aproximado de ventas porque siempre lo hacemos al finalizar los eventos, pero sí notamos que hubo un gran movimiento de gente y creo que superó las expectativas de todos”, aseguró.
Cervecería La Comuna. (Foto Nahuel Sánchez)
Además de lo cultural, la Fiesta Nacional de la Calle Angosta se destacó por la importante oportunidad laboral que brindó no solo a los cerveceros, sino también a más de 150 emprendedores, 90 artesanos y más de 40 vecinos de Calle Angosta, quienes ocuparon de punta a punta “la de una vereda sola”. También se vieron beneficiados los comerciantes del patio gastronómico y aquellos que instalaron fogones y food trucks.