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El ataque a la nena en Santa Rosa reavivó el dolor por el femicidio de Laura Chirino en Villa Mercedes hace 23 años

Diego Domingo Ponce fue condenado a prisión perpetua por matar a la joven de 17 años en 2002. En octubre del año pasado la jueza Nora Graciela Villegas le concedió la libertad condicional, y cuatro meses después intentó matar a una menor cuando entró a robar a una casa.

Laura Chirino fue asesinada por Diego Domingo Ponce en 2002.
Actualizada: 03/02/2026 23:39
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Por Sonia Schoenaker

La detención de un hombre condenado por un crimen que cometió hace 23 años revivió el dolor para una familia de Villa Mercedes. Diego Domingo Ponce está de nuevo tras las rejas porque apuñaló en el cuello a una nena de 10 años en Santa Rosa del Conlara y casi la mata. Su primera víctima fue Laura Chirino: le arrebató la vida cuando tenía 17 años.

El brutal ataque que sufrió Emma cuando se encontraba en su casa, en el paraje Los Peros, a pocos kilómetros de Santa Rosa del Conlara, puso fin a la libertad condicional que le otorgó la jueza Nora Villegas, porque volvieron a detenerlo.

La noticia del ataque generó indignación en toda la provincia, incluso tuvo trascendencia nacional. Y no tardó mucho en llegar a los oídos de los parientes de Laura que se sumaron al pedido de justicia y destitución de la magistrada. Hasta ese momento creían que estaba encerrado cumpliendo su condena perpetua.

“Con todo lo que está pasando y como volvió a circular el caso de mi hermana, sentimos que todo se repite y que se mueven muchas cosas muy profundas para nuestros. No está siendo un momento fácil”, respondió Celeste, la hermana de Laura, cuando la contactó El Chorrillero. Sus padres decidieron no dar entrevistas porque sería “vivir dos veces lo mismo”.

Laura no tenía ninguna relación sentimental con Ponce, ambos formaban parte de un grupo de adolescentes que se reunían en la cuadra del barrio Obras Sanitarias, donde vivían.

Los padres de ella habían advertido actitudes que les generaban preocupación y por eso no la autorizaban a ir la casa del acusado, según las averiguaciones que fueron presentadas en el juicio oral.

De la investigación surgió que la chica le confió (a su entorno familiar) una frase que el agresor le expresó: “Si no sos mía, no vas a ser de nadie”.

La noche del crimen, varios amigos de Laura estuvieron con el acusado en las horas previas. Uno declaró que ella les había contado que no podía ir a la casa de Ponce, pero que él les insistió y pidió que fueran a buscarla. Algo que no pasó.

Los jóvenes contaron que cerca de la medianoche Ponce los echó de su casa porque tenía sueño, pero luego advirtieron que no se había acostado. Alrededor de las 3 de la madrugada decidieron irse del lugar tras un episodio violento entre los involucrados donde se tiraron con piedras.

Uno de los amigos planteó la posibilidad de que finalmente el acusado había ido a buscar a Laura y la convenció de acompañarlo por un momento. La adolescente salió de su casa y dejó la puerta entreabierta, posiblemente porque pensó que regresaría rápidamente.

A Laura Ponce la atacó con un cuchillo desde atrás cuando se encontraba sentada. El arma blanca es una utilizada para la caza. Le quitó la vida adentro de su casa.

Testigos declararon que tras el crimen, el hombre realizó maniobras para ocultar pruebas. Uno contó que se presentó a la madrugada en su casa y le pidió que le lavara ropa con sangre. Le dijo que “un amigo había tenido un problema con su novia”. Otra persona indicó que intentó quemar las prendas.

Dos años después (en 2004) lo condenaron a la pena de prisión perpetua, en un fallo resuelto por unanimidad por los jueces Clotilde Montoza de Zucco, junto a los vocales Humberto Emiliano Agúndez y Sascha Von Lapcevic.

El 9 de febrero de 2006, el Superior Tribunal de Justicia de San Luis rechazó un recurso de casación presentado por la defensa y dejó firme la condena por “homicidio agravado”. El Tribunal compuesto por Omar Esteban Uria, Oscar Eduardo Gatica y Florencio Damián Rubio, concluyeron en que el acusado actuó con “plena consciencia de sus actos” y descartaron un planteo vinculado a que el hecho se llevó adelante bajo “emoción violenta”.

Más de dos décadas después, el nombre de Laura volvió a escucharse a partir de un nuevo delito que involucró a Ponce. Según el fiscal que investiga la causa, Marcelo Saldaño, la niña fingió que estaba muerta para que él no la siguiera lastimando. Salvó su vida de milagro, después de una operación en la garganta. Este martes volvió a su casa donde la recibieron con una caravana llena de alegría.

El hecho causó un fuerte reclamo de los vecinos de Santa Rosa, que se movilizaron el domingo para pedir el juicio político a la jueza que concedió el beneficio condicional. Impulsaron un petitorio para que legisladores realicen la denuncia ante el Jurado de Enjuiciamiento.

Ponce se encuentra ahora con prisión preventiva en el Servicio Penitenciario Provincial. Lo imputaron por “robo calificado por el uso de armas” y “homicidio criminis causa, en grado de tentativa” en calidad de autor. En la audiencia adujo que tenía problemas con los internos del penal que está en la ciudad de San Luis y pidió su traspaso a Pampa de las Salinas.

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