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POR MARINA RUBIO

Quiso matar a su hermana a golpes y con vidrios, pero la víctima pidió que no lo juzguen porque él no está bien de la mente

Marcelo Leonel Salinas está detenido desde fines de noviembre, cuando atacó a Jessica, unas horas después de pasar todo un día en familia en la costanera. La mujer pidió que la causa penal en su contra no siga y hasta anticipó que no declarará en su juicio. De todos modos, este martes la causa fue elevada a debate oral y la fiscalía pidió 15 años de cárcel para el hombre.

El joven de 26 años cuando fue trasladado al penal en noviembre pasado.
Actualizada: 03/02/2026 23:04
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Por Marina Rubio

Sí, es cierto, la noche del 23 de noviembre pasado Jessica Janet Salinas terminó inconsciente, en el suelo, sobre un charco que había formado su propia sangre. Cualquiera que la hubiera visto hubiera pensado que estaba muerta. Pero no. Tenía el cuerpo lleno de golpes que el líquido rojo, que escurría sobre su piel, alcanzaba a cubrir. Sangre que provenía de distintos cortes en su rostro y su cuerpo. No la atacó un extraño, una pareja o un ex violento, lo hizo Marcelo Leonel Salinas, su propio hermano. El joven fue detenido a los minutos en un patrullaje policial. No era difícil identificarlo, andaba por las calles, con el torso desnudo ensangrentado y con la cara de alguien fuera de sí. Parecía un demonio suelto, en la oscuridad de la noche.

Desde ese día está detenido y continuará, en principio, otro mes más en el penal de San Luis. La mañana de este martes, además de esa extensión en el encarcelamiento, la Justicia de Villa Mercedes determinó que está a un paso de ser enjuiciado. Solo resta conformar el tribunal que presidirá ese debate oral y ponerle una fecha de inicio a tal juicio. Pero la víctima no quiere saber nada con eso. No quiere que juzguen a su hermano, quien enfrentará una pena de 15 años de cárcel. Al contrario, pidió que lo ayuden porque ve claramente que él tiene problemas de salud mental. Habló con la jueza para frenar el proceso penal, pero fue en vano. La causa seguirá su curso y Salinas será juzgado este año.

De hecho, la damnificada relató que, mientras su hermano la golpeaba y le clavaba los vidrios de una botella, decía “incoherencias”. Ni ella, ni la familia saben qué le ocurrió, pero de lo que sí están seguros es de que tiene problemas mentales y más que estar tras las rejas necesita ayuda médica y psicológica urgente. Contó que el 23 de noviembre no fue la primera vez que la agredió, hubo “un par de situaciones anteriores” similares y varios intentos de suicidio, que la hacen concluir que el joven de 26 años “necesita abordaje profesional”. No solo Jessica le solicitó eso a la Justicia, cuenta con todo el apoyo de su familia también.

Pero, pese a todo, la causa continúa su vía judicial. Hoy (martes) la fiscal de instrucción N°5, Gisela Milstein, ratificó los cargos por “homicidio doblemente calificado por ensañamiento y alevosía en grado de tentativa”, relató cómo fue el ataque y las pruebas que hay en contra del acusado.

Una reacción inexplicable

El día del intento de homicidio era domingo y había iniciado bien, en familia. Los Salinas habían ido hasta el Parque Costanera Río Quinto, mejor conocido como el “Lago” de Villa Mercedes. Almorzaron y pasaron gran parte de la tarde allí. Comieron y bebieron alcohol. Antes de que oscureciera, Jessica decidió irse hasta su casa de Italia y Paul Harris. Es el domicilio de su abuela, pero ella reside ahí. Su madre la acercó. Apenas llegó se fue directo a la cama. Su dormitorio está ubicado en el fondo de la vivienda.

Poco antes de las 19:30 algunos vecinos vieron a quien está preso arribar al lugar. Estaba enardecido. Ingresó por un pasillo que tiene la casa de Italia 2078. E, inexplicablemente, a los pocos segundos, estrangulaba a su hermana. La mujer fue atacada mientras dormía. La víctima abrió los ojos. Entre la confusión y la desesperación, de no poder respirar y la presión sobre su cuello, pudo notar bien que quien la ahorcaba era su hermano. No podía pensar, pero aunque hubiera podido hubiera estado en la misma posición: no entendía nada. Marcelo le pegó trompadas. “Te voy a matar”, le decía.

A una orilla de la cama vio una botella. Él la agarró, la rompió y comenzó a clavarle los vidrios a la mujer de 35 años. La apuñaló en todas las partes de su cuerpo donde pudo, pero hizo hincapié principalmente en su cuello. Por fortuna, esas estocadas no fueron profundas como para llegar y cortar la aorta u otra arteria, en esa zona donde hay una gran circulación sanguínea.

Luego tomó la cabeza de ella y la estrelló contra la pared. Jessica se derrumbó. Perdió el conocimiento. El acusado quizás pensó que ya la había matado, entonces, se quitó su remera y la dejó tirada en la casa. Todavía tenía sangre de su hermana en el pecho y así salió corriendo del domicilio. A la mujer le brotaba el líquido rojo y no podía frenarlo porque se había desmayado. Cada segundo que pasaba perdía más y más fuerza.

Algunos vecinos vieron a Marcelo salir “como un loco”. Sabían que algo terrible había pasado ahí dentro y entraron a lo de la víctima. La vieron tendida en el piso, mientras la sangre se explayaba más y más a su alrededor.

Uno de los vecinos persiguió al imputado. Salió detrás de él en moto. El joven corrió por calle Italia. Al mismo tiempo, los efectivos de la DRIM (División de Respuesta Inmediata Motorizada) que patrullaban las calles Ministro Berrondo, Rafaini, Carlos Pellegrini y avenida Presidente Perón lo buscaban. Dieron con él en Leandro Alem, cerca de la estación de servicio Casale.

En su momento, Jessica dijo que “hace años” también la había agredido, no como la última la vez, claro, pero en la familia habían acordado que no lo denunciarían. Los Salinas pensaron que en esta ocasión también lograrían parar la causa antes de llegar a la instancia de juicio, pero no lo consiguieron. Jessica ya anunció que no cuenten con su testimonio, puesto que no declarará contra su hermano en el juicio.

Las defensoras oficiales Cecilia Mithiaux y Noelia Páez también hicieron su intento y le requirieron a la jueza de Garantías 3, Natalia Pereira Cardini, que rechazara la elevación a juicio de la causa o, al menos, que la calificación del delito mute a una menos gravosa. A un margen del pedido de la víctima, señalaron que sufrió lesiones leves, lo que le impidió trabajar solo por siete días y que la intención de matar de su asistido jamás quedó probada. Ni siquiera la familia entiende el porqué del ataque, lo único que podría explicarlo es un problema de salud mental que tiene y nadie ve o no quieren ver, entonces, lo ignoran y no lo atienden.

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