Femicidio de Zoe Pérez: Oses dijo que no pensó que la chica había muerto si no que "había tenido alguna pelea o algo así”
Con su declaración este miércoles se cerró la etapa probatoria. El viernes las partes darán sus alegatos y luego se conocerá el veredicto. Podrían ser sentenciados los imputados a cadena perpetua.
La búsqueda de la verdad por el femicidio de Zoe Pérez ocurrido en 2024 en La Toma está en su última etapa. Este miércoles, con la declaración de los últimos testigos de la causa y la de Leandro Joel Oses (26), quien junto a Ricardo Adrián “El Gringo” Rodríguez (33) permanece en el banquillo de los acusados, cerró la etapa probatoria del proceso.
Este viernes la Fiscalía, la querella y la defensa darán sus alegatos y luego el Tribunal, integrado por Eugenia Zabala Chacur, Adriana Lucero Alfonso y Fernando De Viana, dará a conocer el veredicto. Ambos enfrentan un pedido de condena a cadena perpetua.
“Nunca pensé que había muerto, pensé que había tenido alguna pelea o algo así”
Este miércoles, luego de la declaración de los últimos testigos Oses pidió declarar, pero aclaró que solo respondería preguntas formuladas por Guillermo Levingston, su abogado.
Contó que el 19 de febrero, a la tarde, salió de entrenar y se encontró con Rodríguez y este le comentó que se juntaría con Zoe a tomar mates. Recordó que de allí fueron al centro de la ciudad durante una hora y media y que por insistencia de Rodríguez accedió a verlo nuevamente por la noche.
“Al principio no estábamos de acuerdo porque era lunes a la noche y al otro día teníamos que trabajar, pero por insistencia terminamos accediendo”, explicó.
Dijo que en la casa de Rodríguez charlaron, jugaron a la Play Station y bebieron alcohol. Mencionó que alrededor de las 4 de la madrugada se tomaron fotos y grabaron un video que forma parte de la prueba. “Yo me había comprado un celular dos días antes y me sacaba selfies con Zoe y con Gringo (Rodríguez), los tres juntos”, señaló ante el tribunal.
Agregó que cerca de las 7 debatieron sobre qué harían con respecto a la asistencia al trabajo. “Le dije que en el estado que estábamos no podíamos ir. Pero si yo iba y él no, a Gringo lo iban a echar y viceversa. Le dije que yo iba a faltar y que lo iba a justificar como que estaba en San Luis y decidió retirarse del lugar. Le avisé a mi jefe y a mi hermano. A ambos le dije que había perdido el colectivo”, sostuvo.
Allí agregó un detalle que, quizás dio cuenta del escenario que se vivía en el domicilio. “Escuché que Zoe decía ‘no, no, no, dejate de joder’, pero no le di importancia en ese momento”, expresó.
Dijo que luego había tensión y silencio por lo que decidió irse. “Me empecé a sentir demasiado incómodo y decidí retirarme”, señaló y agregó que Zoe lo acompañó pero luego regresó a la vivienda: “Me dice ‘me olvidé algo, yo me vuelvo’, se dio la vuelta y volvió a la casa”. A eso él lo interpretó como que la joven y Rodríguez lo “querían descartar”, y se fue.
Mencionó que horas más tardes familiares de Zoe lo contactaron y Rodríguez le envió decenas de textos. “Tenía 69 mensajes. Me decía ‘vení, por favor, te necesito, es urgente’”, recordó. Luego, afirmó que recibió otro mensaje: “La encontré tirada y cortada”.
Comentó que decidió volver a lo de Rodríguez acompañado por su hermano. “Nunca pensé que había muerto, pensé que había tenido alguna pelea o algo así”, sostuvo. Cuando llegó a la casa y observó que estaba la policía tomó real dimensión de la situación. “Ahí cuando escucho que dicen ‘la mataron’. Me quedé helado”, aseguró.
Expresó que de allí fue trasladado a una dependencia policial donde quedó demorado y le realizaron pericias. Dijo que le aseguraron que sería liberado y que en ningún momento se resistió al procedimiento.
Mencionó que fue trasladado a diferentes dependencias policiales “para resguardar su integridad”, pero denunció haber sido golpeado, insultado y tratado como asesino. Señaló que en un momento le informaron que recuperaría la libertad, incluso firmó la documentación correspondiente, pero poco después fue nuevamente detenido por orden de la fiscalía.
La fiscalía mantiene su teoría del caso
A raíz de los diferentes testigos que declararon en el debate y de las diversas pruebas y pericias científicas, para el fiscal de Juicio N° 2, Fernando Rodríguez, Zoe fue víctima de una agresión sexual cometida por Oses y Rodríguez, que derivó en su fallecimiento porque se obstruyeron sus vías respiratorias.
Esa falta de oxígeno generó daños internos compatibles con una muerte por sofocación y se estima que falleció alrededor de las 7 del 20 de febrero.
El fiscal, además, sostuvo una acusación diferente a la que había hecho la Fiscalía de Instrucción: pidió que se considere que se trató de un femicidio, dentro del delito de “homicidio cometido para ocultar otro delito (criminis causa)”. La calificación de la Fiscalía de Género es la de "abuso sexual con acceso carnal seguido de muerte”. En cualquiera de las dos formas de acusar, la pena prevista por la ley es la misma: prisión perpetua.
Los hechos investigados
De acuerdo con la Fiscalía, el ataque sucedió entre las 3 y 5, dentro de una habitación de la casa de Rodríguez, donde ambos imputados habrían comenzado a acosar sexualmente a la joven. Ante ello, Zoe se resistió e inició un forcejeo, reflejado tanto en las lesiones defensivas constatadas en su cuerpo como en las múltiples excoriaciones, arañazos y hematomas documentados en ambos imputados.
La resistencia ejercida por la víctima le permitió, según la hipótesis fiscal, zafarse momentáneamente e intentar dirigirse hacia la salida del domicilio. Sin embargo, fue alcanzada nuevamente por los imputados en el espacio reducido ubicado entre la heladera y la mesa del comedor, donde continuó la presunta agresión.
Horas antes, los tres habían presenciado un partido de vóley en el club Pringles y luego unos mates en la plaza saludable que tiene el pueblo. Luego de pasar un rato allí, Rodríguez, Oses y Zoe, caminaron por calle Inti Huasi de sur a norte, al departamento que Rodríguez alquilaba en esa calle al 1028, en el barrio Barrancas, tal como surge de las captaciones fílmicas analizadas en la causa.
Los informes médicos incorporados a la causa registraron lesiones compatibles con un forcejeo. Para la Fiscalía, estas lesiones son indicativas de la resistencia activa que la víctima opuso durante el ataque.
Según los informes médico-legales y la Junta Médica, en un momento de la agresión Zoe quedó tendida boca abajo en el piso.
De acuerdo con la acusación fiscal, Oses se habría ubicado sobre el cuerpo de la adolescente, comprimiéndola y sujetándola del cuello con un elemento tipo cordón, lo que explicaría las lesiones rojizas en sus manos y Rodríguez se habría posicionado frente a la víctima, para intentar inmovilizarla y bloquear sus vías respiratorias para impedir pedidos de auxilio.
Las defensas de los imputados, Guillermo Sánchez Pagano y Andrés Fernández en representación de Rodríguez, y Guillermo Levingston, por Oses, cuestionaron la teoría del caso del fiscal y aseguraron que no existen certezas para determinar quién cometió el hecho.