VILLA MERCEDES
Una amiga de la víctima declaró que la madre de la acusada le había dicho que Maxi murió por un infarto
El joven asesinado y su pareja Brisa Brizuela, quien es juzgada por el crimen, convivieron más de tres meses con esa testigo. La mujer contó que Pilar, la mamá de la imputada, llamó primero para avisarle a ella y a su pareja que fueran al hospital porque “Maxi se está muriendo, le dio un infarto” y luego le mandó un mensaje afirmándole: “El Maxi murió”.
Desde el momento que Maximiliano Nicolás Chávez fue asesinado de una puñalada en el pecho por su parera Brisa Gianella Brizuela hasta que la Policía llegó a la casa de su madre, donde convivía la pareja, y leyó lo que era, a las claras, la escena del crimen, tanto la madre y una de las hermanas de la acusada le dieron a quien les preguntó una versión distinta de por qué había muerto el joven de 26 años. Solo les faltó decir que todo fue producto de un accidente o un huracán y la lista de razones que no ponían a la imputada en el rol de homicida estaba completa. Apremiadas por el tiempo, no alcanzaron a limpiar y/o hacer desaparecer pruebas y tampoco llegaron a ponerse de acuerdo en cuál sería la historia, una que fuera única, que darían cuando les consultaran sobre la muerte de Maximiliano.
Todo eso les jugó en contra. Dijeron que lo había apuñalado un “motochorro” en la calle, también que se había suicidado, con lo difícil que debe ser quitarse la vida a sí mismo con un cuchillo, y este martes una amiga de la víctima develó que Pilar, la madre de Brisa, le afirmó que su yerno había fallecido a causa de un infarto. Otra mentira.
Hasta el momento, luego de cuatro audiencias, todos los testigos, familiares y amigos de Maxi, que declararon ante el tribunal que juzga a Brisa y respondieron las preguntas de los fiscales, el abogado querellante y los defensores fueron contestes al asegurar que tanto Pilar como Sharon Candela, una de las hermanas de la acusada, minutos después del crimen les respondieron a quien les preguntó una rápida versión, sin detalles, sobre lo que había sucedido. Ellas no fueron en ese hecho simplemente dos parientes directas de la persona que mató a Maxi, fueron, además, quienes estuvieron en el domicilio la tarde del 21 de diciembre de 2024, cuando ocurrió el crimen.
De esa otra historia falsa que dijeron, con tal de tapar a Brisa, dio fe D.O, amiga de la víctima y madrina de su hijo, que este año cumplirá cuatro años. La mujer contó que la joven pareja convivió con ella y en su departamento de calle Balcarce, desde septiembre a diciembre de 2024. “Ellos andaban buscando dónde vivir y yo, por el bebé, les permití quedarse en mi casa, hasta que ellos empezaron a edificar y quisieran irse”, contó. Fue el penúltimo lugar en el que residió Maximiliano antes de mudarse a lo de la madre de su novia, en la casa 2 de la manzana 7015, en el sector de la OUCRA en el barrio La Ribera, el domicilio donde fue asesinado.
Al igual que otros testigos que declararon este martes, D.O., a preguntas del fiscal Ernesto Lutens, describió la relación entre su amigo y la imputada como mala. Plagada de discusiones iniciadas por la joven de 22 años por la más ínfima razón, como el simple hecho de que no le gustara la comida. “Tenían discusiones todos los días. La de carácter fuerte era Brisa. Maxi trataba de evitar las peleas, primero porque sabía que estaba en una casa ajena. Era muy buena persona. Y, segundo, porque él era así, tranquilo”, explicó.
Refirió brevemente lo que pudo ver en esos meses de convivencia sobre el rol de su amigo como padre. “Maxi estaba las veinticuatro horas con el hijo. Le daba de comer, lo atendía. Brisa lo reprendía y le pegaba. Maximiliano nunca le pegaba al bebé”, recordó.
La testigo relató que el día del homicidio su pareja recibió una llamada de Pilar. “Maxi se está muriendo. Anda para el hospital, que a Maxi le dio un infarto”, le avisó. Después le envió un escueto mensaje a D.O.: “El Maxi murió”. “Pilar me dijo que fue un infarto y Candela no me dijo nada”, rememoró la mujer.
Javier Darnay, el abogado de la familia Chávez, le preguntó si sabía sobre algún problema que la imputada haya tenido con otras personas. “Una vez Pilar me contó que cuando Brisa tenía trece o catorce años la había agarrado por los pelos (a su propia madre) en el patio y se la tuvo que sacar el hermano. También sé que tenía problemas con los hermanos”, comentó.
Luego fue el turno de interrogar de Gustavo Reviglio, uno de los defensores. En ese punto, por las preguntas del defensor, la declaración se descolocó, se salió del contexto propio de las averiguaciones en torno al crimen por el que realizan este juicio.
—¿Cómo se llama su pareja? —consultó el abogado.
—J.T. —respondió.
—¿A qué se dedica su pareja? —quiso ahondar Reviglio.
—Tenemos una casa de comidas y después él hace changas de pintura, taller y albañilería —dijo sin problema la mujer.
Reviglio quiso profundizar sobre la vida de la pareja de D.O., ahí fue cuando el fiscal instructor Leandro Estrada se opuso a que continuara con esas indagaciones porque “no tiene nada que ver a qué dedica la pareja de la testigo con el hecho tratado”. Las jueces Virna Eguinoa, Daniela Estrada y Mauro D’Agata Henríquez le dieron la razón al funcionario. Al parecer, el defensor había querido llevar el testimonio hacia el terreno de un supuesto vínculo de ella y J.T. con el mundo de las drogas. Pero la otra abogada que defiende a quien es enjuiciada, Marcela Antequeda, siguió metiendo el dedo en la llaga.
—¿Usted tiene una orden de restricción de acercamiento hacia el menor del señor Maximiliano Chávez? —le planteó la letrada.
—Sí —le confirmó la testigo.
—¿Puede contar cuál es el motivo de esa orden de restricción? —solicitó detalles la defensora.
—Son denuncias que me han hecho Pilar y Candela, como que he sido agresiva con el niño. He recibido las notificaciones de la Justicia y ya no me puedo acercar al nene —respondió.
—¿O sea el motivo eran agresiones hacia el niño? —insistió Antequeda.
—Sí, y porque me acusan de venta de drogas y todas esas cuestiones. Ahora en estos momentos estoy recibiendo algo que yo veo como una amenaza y hostigamiento, porque yo publiqué ayer una foto, que me salió de recuerdo (en Facebook), de A. (su ahijado e hijo de la víctima) y abajo me contestó Candela: ‘Pegáte un tiro’ —reveló D.O.
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