POR ASTRID MORENO GARCÍA DIONE
Por la baja en la natalidad, San Luis perdería casi un cuarto de sus alumnos de primaria en cuatro años
Un informe nacional anticipa una caída del 23,6% en la matrícula primaria y abre el debate sobre cómo reorganizar recursos y roles docentes sin afectar la calidad educativa.
San Luis perdería casi un cuarto de sus alumnos de primaria en cuatro años
Por Astrid Moreno García Dione
San Luis perdería casi un cuarto de sus alumnos de primaria entre 2025 y 2030, si se mantiene la tendencia actual de descenso demográfico. Así lo detalla un informe de Argentinos por la Educación. Además, si no se modifica la organización del sistema escolar, la provincia tendría 531 cursos menos y un superávit de 898 cargos docentes.
Según el documento realizado por el organismo nacional, la provincia registrará una caída proyectada del 23,6% para 2030, lo que se traduce en 10.393 alumnos menos que el año pasado. Aunque es un dato preocupante, está por debajo del promedio nacional estimado en -27%, lo que equivale a 1,2 millones de estudiantes menos en comparación con 2023.
“Esto se debe a la caída de la natalidad. El primer lugar donde impacta esta cuestión es en la matrícula del nivel inicial y primario. Lo que nosotros estamos viendo es que esta tendencia va a seguir hasta alcanzar un número muy bajo de estudiantes por docente dentro de las aulas y de las secciones escolares”, explicó Massimiliano Pisani, analista de Relaciones Gubernamentales de Argentinos por la Educación.
Si las tendencias actuales se mantienen, para 2030 los docentes tendrán 12 alumnos por aula en promedio a nivel nacional. En San Luis, actualmente la matrícula es de 12; en cuatro años habrá solo 9 por salón.
“Hay diferencias importantes, porque este fenómeno principalmente afecta a las grandes urbes. Entonces hay ciudades como Buenos Aires, municipios del Conurbano, Rosario, Santa Fe, Córdoba y Mendoza que son probablemente las jurisdicciones más afectadas por esto”, aclaró el analista, y remarcó: “Después, obviamente, hay una cuestión proporcional. Cuando San Luis, por ejemplo, pierde alrededor de 10 mil estudiantes, también es interesante analizarlo desde su propia proporción. En provincias como Tierra del Fuego va a ser también una de las grandes afectadas, porque tal vez la caída en términos absolutos no es tan grande, pero al tener menos población es proporcionalmente muy importante”.
“Este es un tema que se viene barajando desde 2014. Teníamos en ese momento 770 mil niños y pasamos a 2022 con 495 mil. Todavía esos niños nacidos en 2022, en 2026, están ingresando a sala de 4, que es el nivel obligatorio. Entonces, esto es un tema que recién empieza”, apuntó la rectora del Instituto “Aleluya” y directiva del Consejo Diocesano de Educación Católica de San Luis (Codecsal), Soledad Vergés.
En San Luis, las matrículas por niveles de 2024 a 2025
En San Luis, la caída de la natalidad ya comienza a reflejarse en las aulas, aunque su impacto varía según el nivel educativo. Los datos oficiales comparados entre 2024 y 2025 muestran que la baja de la matrícula se manifiesta con mayor fuerza en el nivel inicial y primario, mientras que el secundario, por ahora, logra sostenerse con un leve crecimiento.
En la provincia, la cantidad de nacimientos cayó un 30% en la última década, en línea con la tendencia nacional, según el informe de Unicef “10 años de la obligatoriedad de la sala de 4 en Argentina. Avances y nuevos desafíos en la cobertura del nivel inicial”. Con esa merma, la provincia se ubica cerca del promedio nacional, aunque por debajo de los casos más extremos del país, como Tierra del Fuego, donde la caída alcanzó el 50%.
“Se viene notando una caída de la matrícula en las escuelas privadas confesionales de entre el 10% y el 15%. Depende de muchas razones esa merma en la matrícula y también de escuela a escuela: del arancel que tenga. Pero esta disminución se nota en el ingreso a sala de 3”, explicó Vergés.
San Luis perdería casi un cuarto de sus alumnos de primaria en cuatro años
En el nivel inicial, la matrícula total pasó de 15.670 a 15.491 alumnos, lo que representa una disminución del 1,1% en un solo año. La caída se concentró casi exclusivamente en la gestión estatal, que perdió 174 estudiantes, y en la gestión social (instituciones públicas, gratuitas y no graduadas que operan en espacios no convencionales), que redujo a menos de la mitad su cantidad de alumnos. En contraste, la educación pública autogestionada fue el único sector que mostró crecimiento.
La situación se vuelve más marcada en el nivel primario, donde la matrícula descendió de 49.506 a 48.265 estudiantes, una pérdida de 1.241 alumnos (-2,5%). Al igual que en el nivel inicial, la reducción se explica casi en su totalidad por la gestión estatal, que concentró la mayor parte del retroceso. Sin embargo, también aquí se observa un corrimiento de estudiantes hacia otros tipos de gestión: la educación pública autogestionada sumó casi 500 alumnos y el sector privado mostró una leve suba. El primario mantiene su peso relativo dentro del sistema educativo provincial, con el 40% del total de la matrícula.
En cambio, el nivel secundario presenta una dinámica distinta. Entre 2024 y 2025, la matrícula total creció levemente, al pasar de 57.999 a 58.179 estudiantes, manteniéndose estable en torno al 47% del sistema educativo. Este aumento se explica principalmente por el crecimiento de la educación pública autogestionada y, en menor medida, del sector privado.
Menos alumnos: ¿garantiza una mejora en la calidad educativa?
La baja en la matrícula no es necesariamente algo negativo en términos de calidad educativa. Desde Argentinos por la Educación estimaron que puede ser una oportunidad si el presupuesto invertido en esta área se mantiene pese a la caída de alumnos.
“Lo que creemos que tenemos que trabajar es cómo hacemos para que, con las deudas que tiene el sistema educativo, aprovechemos los recursos al máximo posible. Para la educación en sí, esto puede llegar a no ser algo tan malo. Tenemos algunos problemas estructurales y tal vez podamos aprovechar esta chance de tener menos chicos, pero seguir contando —por lo menos por un tiempo— con los mismos recursos”, relativizó Pisani.
El informe aclara que este escenario permitiría revisar y redistribuir los recursos del sistema educativo mediante diversas estrategias. Entre ellas, la reorganización de secciones y escuelas y la extensión de la jornada escolar.
Sin embargo, a nivel local, Vergés aclaró que tanto las escuelas confesionales como las demás privadas, en su mayoría, cuentan con aporte estatal. Esto garantiza un resguardo a nivel del costo financiero de la matriculación en este tipo de establecimientos.
“En el sistema autogestionado, que también está vigente en la provincia de San Luis, sí se financia por alumno. Entonces ahí sí se puede llegar a visualizar un problema mayor, porque si no cobran cuota, reciben una unidad de subvención escolar por alumno”, aclaró.
A nivel de aprendizaje, desde Argentinos por la Educación relevaron que casi uno de cada dos chicos tiene problemas de comprensión lectora y llega a la secundaria sin poder resolver una regla de tres simple.
“Si bien a primera vista que haya menos alumnos puede parecer positivo, los chicos no solamente aprenden del docente, sino que también aprenden de sus pares”, aclaró el analista.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) detalló en un informe que el éxito en la enseñanza del alumnado no está tan relacionado con el tamaño de la clase, sino con la calidad del docente.
Qué pasará con los docentes
Las proyecciones de Argentinos por la Educación muestran que, ante la caída generalizada de la matrícula, el número de alumnos por docente disminuiría en todas las jurisdicciones del país. En promedio nacional, el indicador pasaría de alrededor de 16 alumnos por cargo docente en 2023 a 12 en 2030.
En relación con los docentes, el informe subraya que una estrategia clave ante la caída de la matrícula es la redistribución del plantel, mediante la reasignación de cargos y horas hacia tutorías y programas que adapten la enseñanza al nivel real de aprendizaje de los estudiantes, una intervención considerada de alta costo-efectividad.
“La figura de la pareja pedagógica, que es un docente que en el aula se encarga no solamente de las cuestiones de la enseñanza, sino también del acompañamiento de los chicos, muchas veces muestra que es una inversión ventajosa que se puede hacer”, ejemplificó Pisani.
Para la referente del Codecsal, el camino indiscutible es la reinvención del sistema y de las funciones que cumple el docente, un objetivo que debe perseguirse desde las instituciones en compañía de los gobiernos provinciales y nacionales. Replantearse a quién va dirigido ese nuevo modelo escolar y cuáles son las necesidades actuales de los alumnos y en un futuro cercano.
“Pasemos de una escuela de instrucción masiva, como era la escuela de la Ley 1420 de principios del siglo pasado —que aún hoy perdura—, a una escuela que tenga que ver con mayor sentido, con mayor cuidado, con mayor profundidad”, alentó.