POR MARINA RUBIO
Una hermana de Brisa dijo que la víctima golpeaba a la imputada, que una vez le pegó a su propio bebé y que vendía drogas
Evelyn Zárate calificó a la relación entre Maxi Chávez y su hermana como una “de perros”. Refirió que en una ocasión le pegó y mordió a su hermana, acusada de matar al joven. Indicó que otra vez le dobló los brazos a su nene de apenas un año. Al igual que los padres y otra hermana de la imputada, tildó a la víctima de “transa” y vago.
Por Marina Rubio
Evelyn Ayelén Zárate fue la cuarta y última familiar directa de Brisa Gianella Brizuela en declarar en el juicio contra la mujer por matar a su pareja Maximiliano Nicolás Chávez. Al igual que los otros miembros de su familia, la testigo intentó destruir la imagen del joven asesinado de una certera puñalada en el pecho, el 21 de diciembre de 2024. Quiso dejar por el piso, en el quinto subsuelo si era posible, lo que numerosas personas que declararon previamente pusieron en un altar indiscutible: la personalidad de la víctima. Evelyn disparó sin reservas contra su cuñado fallecido. “Era muy mala”, dijo a secas sobre la relación entre Brisa y Maxi. Aseguró que él golpeaba a quien es juzgada y que en una oportunidad vio con sus propios ojos cómo le torció los bracitos al hijo que tenían en común con la acusada.
Manifestó que su hermana no paraba de renegar porque él se resistía a trabajar y prefería drogarse y vender estupefacientes, o sea acusó a quien ya no se puede defender de cometer un delito federal. No le dedicó ni una sola palabra en favor a Maxi, se sentó ante el tribunal para sacarlo del pedestal en el que muchísimos testigos que hablaron antes lo recuerdan y no ponen en duda.
El testimonio de la mujer fue breve. No porque los fiscales Ernesto Lutens y Leandro Estrada y el abogado de la querella, Javier Darnay, no quisieran indagar más allá, sino porque la declaración anterior había dejado exhaustos mentalmente incluso hasta a los mismos defensores, Marcela Antequeda y Gustavo Reviglio. Antes había declarado su madre, Pilar Maldonado, quien estuvo sentada casi dos horas ante el tribunal porque le preguntaban sobre A y respondía respecto a Z. Una testigo difícil, que no paró de desviar el camino del interrogatorio hacia otro terreno, uno que apuntaba siempre contra su yerno, como si fuera él el criminal y no su hija de 22 años.
—¿Cómo describiría la relación entre su hermana y su cuñado? —le preguntó Reviglio.
—Era muy mala. Para ser exactos, era una relación de perros. Vivían peleando todo el tiempo —respondió.
—¿Cómo tuvo conocimiento de esas peleas? —planteó el abogado.
—Yo los visitaba y ellos a mí. De hecho, no sé, pero vi varias situaciones, escenas de violencia —contestó la mujer.
—¿Puede mencionar cada una de las que se acuerda? —requirió precisiones el letrado.
—Sí, sí. La primera vez fue cuando mi sobrino era chiquito y me llamó mi hermana porque Maxi le había pegado. La fui a buscar. Era de noche, no me acuerdo qué hora era, porque la había corrido y estaba toda golpeada. Ahí me enteré de que había actos de violencia entre ellos —aseguró.
—¿Recuerda si Brisa hizo alguna denuncia? —indagó el defensor.
—Sí, yo la acompañé a la comisaría de las 960 Viviendas. No sé bien cómo se llama —dijo la testigo.
Sin que el abogado le preguntara puntualmente sobre ello subrayó que su hermana siempre pasaba malos ratos, discutía con su pareja debido a que no trabajaba y se iba. “Me acuerdo una vez que yo estaba en mi casa y llega una moto. Él (la víctima) sale. Estábamos tomando mates, y al ratito golpearon la puerta. Cuando salgo eran dos chicos que buscaban a Maxi. Yo entré. Y, como sabía que Maxi vendía drogas, deduje como que los había citado” para entregarle estupefacientes". Contó que, tras esa visita inesperada, ella se enojó y echó de su domicilio a su cuñado.
Luego continuó con su postura de tachar de violento al joven de 26 años. “Una vez le pegó delante mío a mi hermana y con mi sobrino también. He visto que una vuelta, el bebé tenía las manos así —levantó sus brazos hacia adelante, los dejó en posición perpendicular a su cuerpo para representar la escena —Maxi le agarró las manos al nene y se las dobló a las dos”. Relató que seguidamente se fue para su dormitorio y ella lo confrontó. “Maxi, por favor, vení y pedíle disculpas a mi sobrino”, afirmó que le ordenó.
Indicó que ella siempre se mantenía en contacto con Miriam Gómez, la madre de la víctima, y le contó lo que había pasado. “Lo voy a reventar porque él nunca recibió violencia de chico. Nunca nadie lo trató así en su casa”, aseveró que le manifestó la mujer. Mencionó que a Miriam constantemente la tenía al tanto de las agresiones de su hijo. “Siempre, siempre”, dijo.
A la infaltable pregunta de los defensores de Brisa sobre si su cuñado usaba drogas, respondió que sí. Aclaró que nunca lo vio consumiendo, pero una vez cuando regresó de su trabajo sintió el característico tufo de la marihuana quemada en la cocina.
—¿Brisa alguna vez la agredió a usted? —preguntó Darnay.
—No —aseveró.
—¿En concreto usted vio solo una vez que Maxi agrediera a su hermana? —interrogó Lutens, por su lado.
—No, varias. Esa cuando le pegó delante mío, que ya conté. Y después, ellos estuvieron unos días quedándose en mi casa. Y sí, escuché, yo recién me levantaba, un cachetazo que él le había dado a mi hermana porque ella le estaba diciendo que se levantara para ir a trabajar y él le pegó —respondió.