River ganó, pero no convenció: el termómetro de los hinchas en Villa Mercedes
El triunfo del Millonario por 1 a 0 ante Ciudad Bolívar en La Pedrera dejó un clima ambivalente entre los fanáticos que acompañaron al equipo en los 32avos de final de Copa Argentina. Alivio y críticas, las repercusiones.
El equipo dirigido por Marcelo Gallardo logró avanzar a los 16avos gracias a un penal convertido por Juan Fernando Quintero a los 85 minutos. El colombiano, una de las figuras del año, marcó su tercer gol de la temporada y evitó lo que hubiera sido un duro golpe deportivo y anímico.
Sin embargo, el resultado no alcanzó para disipar las críticas. Antes del tanto decisivo, desde las tribunas bajó el ya clásico “movete, River, movete”, reflejo del fastidio acumulado por actuaciones irregulares y un funcionamiento que no termina de convencer.
Una vez que se escuchó el pitazo final, El Chorrillero dialogó con los hinchas tras la clasificación y estas fueron las repercusiones.
Una parte importante de la parcialidad millonaria manifestó su apoyo absoluto a Gallardo. “Al Muñeco se lo banca pase lo que pase”, fue una frase repetida entre los simpatizantes, que valoran su historia en el club y su capacidad para revertir contextos adversos.
También hubo muestras de afecto hacia Quintero por su jerarquía en momentos determinantes.
Entre los más chicos, la emoción fue protagonista. Muchos niños celebraron la clasificación y mencionaron a Facundo Colidio como uno de sus jugadores favoritos, destacando su entrega.
Del otro lado, un sector de la hinchada expresó preocupación por el nivel colectivo: falta de eficacia para cerrar jugadas, imprecisión en los pases, escaso funcionamiento asociado y poca contundencia ofensiva.
Algunos apuntaron contra rendimientos individuales, como el de Maxi Salas, y mencionaron la falta de peso en ataque de Agustín Ruberto.
Incluso hubo voces más duras que calificaron el rendimiento como “pésimo” y señalaron que el ciclo podría entrar en zona de evaluación si no hay una mejora inmediata.
El encuentro fue considerado “bisagra” tanto por la prensa como por los propios hinchas. River necesitaba ganar para calmar las aguas tras una serie de presentaciones irregulares. Lo logró desde el resultado, pero sigue en deuda desde el juego.
El grito final fue de alivio. Pero la sensación general dejó en claro que la paciencia no es infinita y que el crédito, aunque amplio, empieza a ponerse a prueba.