POR SOFÍA ORTIZ
Vuelta a clases: consejos para volver a la rutina de manera ordenada y sin generar un impacto en los niños
Este lunes comienza el ciclo lectivo en San Luis y la especialista en psicología infantil, Cynthya Terán, brindó tips para los padres y cómo lidiar para que el regreso a la rutina no se torne caótico.
Por Sofia Ortiz
A tan solo cuatro días del inicio del ciclo lectivo en San Luis, la psicóloga y especialista en psicología infantil, Cynthya Terán, dialogó con El Chorrillero y brindó consejos útiles para padres, para que el regreso a clases no se torne caótico en las rutinas familiares.
El periodo vacacional llevó a que los chicos descansen y disfruten siempre y cuando no haya quedado pendiente el hecho de rendir materias. Para aquellos que gozaron de la oportunidad de desentenderse de los estudios por casi tres meses en el verano, los horarios y las obligaciones pasaron a quedar en el olvido.
En algunos casos, quizás en la mayoría, las rutinas se desarmaron y con ello llegaron las horas de relajación y alimentación desestructuradas y aplicadas fuera de los horarios normales, en comparación con el resto del año.
Ante ese escenario Terán se detuvo en cómo las familias pueden retomar esa cotidianeidad desde los días previos al inicio de las obligaciones escolares para que esa situación no resulte desbordante.
“Lo ideal sería que este cambio sea gradual. Empezar a ajustarles los horarios a los chicos de manera paulatina y que ellos de a poquito, unos días previos al inicio de clases, empiecen a despertarse 15 o 30 minutos antes cada día. Ordenarlos también en esta rutina de la noche, empezar de a poco acostarlos más temprano, 15 o 30 minutos antes porque pasa esto del tema de vacaciones que al no tener horarios o tener más flexibilidad por ahí se acuestan mucho más tarde y se levantan más tarde”, expresó la profesional.
Destacó también la importancia de la reducción del uso de pantallas previo a las horas de sueño para evitar una sobreestimulación que influya en el descanso.
Terán habló de la importancia de un buen dormir tanto en niños como en adolescentes para que no haya repercusiones en sus conductas y emociones.
Si no logran las horas suficientes de un buen descanso de calidad se verán expuestos a situaciones complejas que, durante las clases hasta podrían provocar que presenten en las aulas problemas como déficit de atención.
“Eso puede traer mucho enojo, irritabilidad, cansancio, no tener ganas de ir al colegio, no tener ganas de despertarse y hasta berrinches cuando son más chiquitos. Termina siendo un caos la salida desde casa hasta el colegio. Es importante, primero y principal como adultos, tener paciencia, regular, saber que esto puede pasar y no desbordar también junto a nuestros hijos para poder al mismo tiempo transmitirles esa paciencia, esa tranquilidad y esa seguridad”, detalló la psicóloga.
Al mismo tiempo aconsejó hablar con los niños y detenerse sobre el regreso a clases, las adecuaciones y modificaciones que habrá en los horarios y en la rutina semanal en general para que no los tome por sorpresa.
“Empezar a hablar, hacerlos parte de este cambio. Invitarlos a preparar la mochila, el uniforme, elegir juntos qué quieren llevar de merienda y volver a conectarlos con la experiencia previa a los que ya están escolarizados. También hablar del volver a reencontrarse con amigos, con amigas y con las seños”, sugirió.
Acompañar y cuidar
En cuanto a los más pequeños, a los que inician con el proceso de escolarización y que formarán parte de los jardines de infantes, Terán resaltó que en estos casos el acompañamiento cumple un rol fundamental.
“Por ahí para los más pequeñitos un objeto de apego es importante que lo tengan, ya sea un peluche, un juguetito o algo que le transmita seguridad, porque vienen de un periodo en el que por ahí están muy apegados a la familia y de golpe este corte hace que les entre mucha ansiedad de separación. Entonces esta ansiedad de separación genera esto de no quieran quedarse en el jardín si bien en ellos hay un periodo de adaptación hasta que cada niño lo necesite y esté bien adaptado. No todos lo necesitan, pero muchos precisan hasta más de tres semanas para adaptarse entonces esto de ir hablando mucho con cada niño de cómo se siente, anticiparle lo que va a vivir, de que van a empezar otra jornada, otra estructura, que hay que levantarse temprano, que hay que desayunar quizás más rápido para salir, que hay que lavarse la cara, los dientes, ayuda mucho”, manifestó.
Conversar y estar atentos
Para Terán es primordial la conversación entre padres e hijos para saber cómo se sienten en el día a día. “Es bueno esto de transmitir un poco lo que sería el entusiasmo y también de lo lindo de lo que se viene. No es todo caótico, pero siempre las primeras veces aparece mucho enojo, mucha frustración, muchos berrinches y el no querer hacer nada ni volver a clases”, explicó.
Consultas con especialistas
Enumeró que situaciones como enojo, frustración, falta de atención y retención y desinterés son factores que si se presentan en los chicos y perduran en el tiempo son suficientes para, como padres, preocuparse e iniciar consultas con el pediatra de cabecera y, si es necesario, con un psicóloga o psicóloga con el fin de detectar el por qué de esas conductas.
“Es importante hacer una consulta y ver qué más está pasando. Por ahí al principio es parte de que quizás el niño o la niña no se ha adaptado a esta nueva rutina, pero si después de un mes esto sigue, está bueno consultar con un especialista, ya sea el médico de cabecera, el psicólogo o psicóloga, para que puedan ver si pasa algo más y para poder regularlo, ayudarlo y acompañarlo de una manera más saludable”, expuso.