POR MARINA RUBIO
El expadrastro de Brisa dijo que era violenta, que le pegó con un casco y una cadena y que vendía drogas con su madre
El hombre calificó a la víctima como una excelente persona y a la acusada como alguien “agresiva, prepotente y contestadora”. Reveló que la madre de la imputada le comentó que nunca contaría qué hizo con el cuchillo con el que su hija mató a Maxi. Aseguró que lo amenazaron para que cambiara su testimonio.
Por Marina Rubio
Fue uno de los testigos más difíciles de ubicar. De hecho, no pisó la sala para declarar de manera presencial en el juicio contra Brisa Gianella Brizuela. Por un lado, porque vive en una localidad de Córdoba, una que no quiso dar a conocer. Pero así hubiera estado en Villa Mercedes lo más probable es que tampoco hubiera querido ir al recinto de debates orales, pues hacerlo sería cruzarse con la familia de la acusada, a quien conoció porque supo ser pareja de Pilar Maldonado, la madre de ella. Declaró, finalmente, a través de una videollamada y aun así confesó que lo invadía el temor. “Tengo miedo”, dijo en varios momentos de su conciso, pero contundente testimonio. “¿Miedo a qué o a quién?”, le preguntó el fiscal Ernesto Lutens. “A que me pase algo. Se cansaron de amenazarme. Por eso dejé asentado que, si me pasaba algo, yo los responsabilizada a ellos”, contestó. Con “ellos” se refería a los Maldonado.
Lo llenaron de amenazas para que cambiara su declaración del 2 de enero de 2025, la que hizo en tribunales, dos semanas después de que Brisa matara de una puñalada a su pareja y padre de su único hijo, Maximiliano Nicolás Chávez. Es que por todo lo que narró en el juicio sus palabras no solo dejaron por el suelo a la acusada sino también a otros familiares directos de ella, a los que acusó de delitos no solo penales sino también federales. Con breves afirmaciones y sin vueltas, recordó a la víctima como una excelente persona y a Brisa como todo lo contrario. Era extremadamente agresiva, resumió. Relató que lo golpeó dos veces, junto a una de sus hermanas, una vez con un casco y en otra ocasión con una cadena.
Cuando le consultaron si sabía si el joven asesinado consumía estupefacientes, la pregunta predilecta de los abogados defensores, respondió que solo lo vio fumar marihuana. Lo interrogaron sobre el mismo punto en el caso de la imputada y el testigo la enterró. “Tengo entendido que sí (consume) y que vendía drogas con su madre”, agregó y sorprendió.
Al iniciar su declaración relató que convivió con Pilar en el 2023. En ese momento residían ahí también la mujer juzgada y la víctima. “Maxi era una buena persona y Brisa mala, prepotente, agresiva, contestadora. Me agredió dos veces con un casco y con una cadena, y su hermana Candela también. Me agarraron las dos”, detalló sobre lo que tuvo que pasar en el domicilio del barrio La Ribera.
Como a todos los testigos, Lutens lo interrogó sobre la tarde del 21 de diciembre de 2024, cuando mataron al joven de 26 años. Narró que estuvo en lo de la madre de Brisa, en la casa 2 de la manzana 7015, antes del crimen. “Llegué y estaba Maxi solo, comiendo salchichas”, relató.
Unas horas después, Pilar le envió un par de mensajes que él no tomó en serio. “Está muriendo Maxi” y luego “Maxi murió”. La mujer le mandó otros mensajes y lo llamó varias veces, pero él no la atendió. “Dejá de hablar pelotudeces”, le respondió.
Seguidamente, aclaró que trataba de no ir a lo de su expareja porque tenía una restricción judicial que le impedía acercarse a ella. Pero la madre de Brisa jamás acató la medida porque continuó visitándolo y comunicándose con él.
Tras su declaración, esa del 2 de enero de 2025, ya no se sentía libre ni para andar por la calle. “Lavaba los autos en el centro y Candela y Pilar me corrían y hacían problema”, reveló. Afirmó que su ex le escribía desde números de teléfonos desconocidos porque la Policía le había incautado su celular.
Las presiones que recibía de parte de su familia eran para obligarlo a que cambiara su testimonio. En una de esas comunicaciones, la madre de la acusada le ordenó: “No le hagas caso a lo que diga Maturano con eso de que yo andaba corriendo con un cuchillo”. Maturano es un vecino de la mujer, él, su esposa y su hijo fueron los primeros en auxiliar a Maximiliano cuando se ahogaba con su sangre.
“Le pregunté sobre el cuchillo y me dijo ‘no le voy a decir a nadie lo que hice con esas cosas’”, detalló el hombre. También dio a entender que su ex no paraba de mentir. “Pilar me contaba una versión y después otra”, atestiguó.
—¿Qué querían que cambiara de su declaración? —preguntó Javier Darnay, el representante de los Chávez.
—Todo lo que declaré. Recibí muchas amenazas —respondió el testigo.
—¿Cómo era Maxi? —consultó el abogado querellante.
—Maxi era una excelente persona. Trabajé con él, iba a la cancha —afirmó.
—¿Vio alguna vez que agredió a Brisa? —pidió precisiones el letrado.
—No, nunca —aseveró.
—¿Tenía conocimiento de que Maxi se drogaba? —ahondó Darnay.
—Sí, fumábamos —reconoció el hombre.
—¿Y Brisa? —siguió el abogado.
—Tengo entendido que sí —señaló.
—¿Sabe si Maxi vendía (drogas)? —consultó sin eufemismos.
—No, pero Brisa y Pilar sí vendían —manifestó.