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Homicidio del barrio 1° de Mayo: el imputado responsabilizó por el hecho a su sobrino pero igual fue enviado a la cárcel

Este martes el juez de Garantía N°3, Marcos Flores Leyes, le dictó 120 días de prisión preventiva a Carlos Fausto Barroso (31) por el crimen de Carlos Javier Moyano (47).

Homicidio del barrio 1° de Mayo: el imputado responsabilizó por el hecho a su sobrino pero igual fue enviado a la cárcel. (Foto: Blas Abayay)
Actualizada: 24/02/2026 13:33
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Por Sofia Ortiz

El domingo 15 de febrero Carlos Fausto Barroso, alias “El gordo travolta” (31) enfrentó una audiencia de formulación de cargos en la que el fiscal de Instrucción N°3, Esteban Roche, solicitó que se le impute el delito de "homicidio doblemente calificado por la participación de dos o más personas y por el uso de arma de fuego”, en perjuicio de Carlos Javier Moyano (47). Durante la misma, el defensor Guillermo Levingston solicitó la prórroga de su detención que culminó hoy con la resolución del juez de Garantía N°3, Marcos Flores Leyes, quien le dictó 120 días de prisión preventiva y su traslado al Servicio Penitenciario Provincial.

Barroso deberá permanecer alojado allí hasta tanto la investigación por el homicidio de Moyano avance y se esclarezca. En la audiencia de este martes el Ministerio Público Fiscal expuso que restan pruebas por producir como la toma y ampliación de testimonios y la pericia de, por ejemplo, celulares que fueron secuestrados durante allanamientos realizados el viernes en los barrios 1° de Mayo, República y Quinto Centenario.

Levingston fue el primero en exponer durante la reanudación de la audiencia y no solo una vez sino varias aseguró que Barroso no tuvo nada que ver en el hecho, que no existen pruebas que demuestren su autoría y que los videos de los registros de las cámaras de seguridad que fueron aportados en la causa no captaron ningún rostro de los ocupantes del vehículo desde el que le dispararon a la víctima.

Resaltó dos testimonios que la Policía le tomó a una testigo la noche del viernes 13 de febrero cuando sucedió el homicidio. Detalló que uno de ellos fue escrito a mano y el otro a máquina y criticó la forma de escribir de los agentes. Afirmó que la escritura no era legible.

En cuanto al testimonio de esa mujer recalcó que primero declaró que ella vio “al gordo travolta” que bajó el vidrio y disparó dos veces. Una hora más tarde, en una segunda declaración, indicó que vio que dispararon cuatro veces con un arma tipo 9 milímetros, que dos impactos dieron en el tanque de la moto de Moyano y dos en su espalda. Agregó que el vehículo tenía vidrios negros y que no pudo ver bien a las personas. Para el letrado “alguien le dijo lo que tenía que decir”.

Luego Levingston sacó un pendrive del bolsillo de su saco y se lo entregó al fiscal Roche. Comentó que allí contenía declaraciones “de nuevos testigos” dado que él mismo se encargó de hacer su propia “investigación” y tomó testimonio a diferentes personas y enfatizó que ninguno de ellos vio que el hecho “haya sido producto del accionar” de Barroso.

Aseguró que el imputado, al momento en el que ocurrió el crimen, “estaba durmiendo la siesta” y que se acercó a la zona “por curiosidad” ya que sucedió cerca de la casa de su hermana. Para el letrado existe un “encono” de los vecinos hacia Barroso.

Resaltó que el arma homicida no fue hallada y que a Barroso no le realizaron prueba con parafina para determinar si había efectuado disparos o no. Por último, dio nombres de cinco personas, algunas con sus apodos, y señaló que fueron ellos quienes ocupaban el auto desde el que le dispararon a Moyano.

“Estaba descansando”

Cabizbajo y con voz calma Barroso tomó la palabra y contó su versión. Relató que la noche del hecho estaba en su casa descansando cuando llegó su hijo y su mamá y le pidieron que se levantara para cenar puchero. Agregó que él deseaba comer empanadas por lo que se dispuso a ir con el niño a un kiosco a comprar tapas para cocinar.

Mencionó que en el camino vio “el incidente” y que le preguntó a un vecino qué había pasado. Dijo que este le contó que su sobrino le había disparado a Moyano o al hijastro de él. De allí volvió a su casa y su madre le pidió que “no se metiera en problemas”.

Recordó que luego salió a la vereda y su sobrino llegó en un taxi junto a otras tres personas y le pidió plata. Barroso nombró a cada uno de ellos con nombre y apellido. Marcó que le entregó algo de $8 mil y que se fue. De ahí él decidió ir a la casa de su hermana, donde se encontró con una camioneta de la Policía. Dijo que intentó entrar y que se lo impidieron, aunque luego se lo permitieron.

Recordó que estuvo ahí unos cuarenta minutos hasta que llegó personal del COAR y lo detuvieron. Recalcó que él siempre “colaboró con la Policía”.

Un amplio prontuario delictivo y el temor de los vecinos

Para la querella, representada por los abogados Marco Puertas Castillo y Martín Loayza Fernández, el acusado representa un peligro por su amplio prontuario policial y además por el temor que ha sembrado en los vecinos de la zona oeste de la ciudad por sus reiterados actos de violencia. Agregaron que en diciembre del año pasado Laura Eugenia Suárez, viuda de Moyano, denunció a Barroso y a otros hombres por un episodio del que no dieron detalles.

Luego tomó la palabra Suárez. Relató que la madre de Barroso pasa todos los días por su casa para intimidarla. Aseguró que tiene temor tanto por su vida como por la de sus hijos. Mientras hablaba dirigió la mirada hacia el presunto autor del crimen de su marido, como con desprecio, bronca y dolor.

Finalmente, el juez Marcos Flores Leyes informó sobre su resolución. Marcó que ante el peligro de fuga y la posibilidad de entorpecimiento de la investigación que representa Barroso la prisión preventiva es “la única medida para garantizar el proceso”.

Señaló que ante las pruebas aportadas por el fiscal Roche era prudente formular los cargos solicitados por éste y dar lugar al pedido de prisión preventiva por 120 días dado que se trata de una investigación “delicada” en la que resta ubicar a otros sospechosos.

Mientras se celebró la audiencia, en las afueras del Poder Judicial familiares y allegados de la víctima se manifestaron con carteles y bombos para exigir Justicia por su muerte.

Laura Eugenia Suárez, viuda de Moyano. (Foto: Blas Abayay)

Al finalizar la misma el fiscal Roche le comentó a El Chorrillero que la pesquisa sigue su curso para dar con otros sospechosos mientras se esperan los resultados de las pericias de los celulares incautados.

Consultado sobre si a Barroso le realizaron prueba de dermotest tras su arresto refirió que sí pero que la misma arrojó resultado negativo, explicó que el mismo se puede haber visto favorecido por el paso de las horas.

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