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VILLA MERCEDES

Condenaron a prisión perpetua a Brisa Brizuela por matar a su pareja Maxi Chávez

La pena coincidió con lo que requirieron los fiscales y el abogado de la familia de la víctima. Durante los alegatos, los defensores de la mujer pintaron casi como a un demonio al joven asesinado.

Casi tres horas les tomó a los jueces de Villa Mercedes, Virna Eguinoa, Daniela Estrada y Mauro D’Agata Henríquez, llegar a la conclusión de que Brisa Gianella Brizuela no mató de una certera puñalada en el corazón a Maximiliano Nicolás Chávez, su pareja y padre de su único hijo, en un intento por defenderse sino que lo hizo deliberadamente, como lo había anunciado otras veces e incluso unos minutos antes del crimen. La declararon culpable de "homicidio calificado por mediar una relación de pareja" y la condenaron a que continúe tras las rejas poco más de 30 años. Le dieron prisión perpetua.

Esas tres horas fueron infinitas para la familia del joven de 26 años, así como los 13 meses que esperaron a que la ahora condenada sea juzgada. Pero nada fue más eterno e insoportable, para ellos, que oír, a lo largo del debate oral, cómo la madre de Brisa, sus hermanas y hasta la propia acusada trataron de ensuciar la imagen de la víctima.

De todo eso se hizo eco, por supuesto, Gustavo Reviglio, uno de los abogados de la joven de 22 años. Antes de conocer la sentencia, durante sus alegatos, el defensor no paró de defenestrar a Maxi, a quien siempre refirió como "un tipo" y un "cocainomano" que "se volvía loco" cuando aspiraba tres líneas de la droga blanca.

La ahora condenada horas antes de conocer la sentencia.

Al igual que su colega, Marcela Antequeda, intentó invertir los papeles. Puso a su asistida en el lugar de víctima y a quien fue asesinado como culpable de casi medio Código Penal Argentino. Aseguraron que el 21 de diciembre de 2024 la discusión que terminó de manera fatal la inició Maxi, porque él quería llevar a su hijo a un partido de fútbol y su defendida se opuso.

Aunque el motivo de la discusión se resolvió allí mismo, en la cocina de la casa del barrio La Ribera, donde vivían, Reviglio se atrevió a afirmar que Maxi "se quedó con la pica" y siguió la pelea. Cuando estaba a punto de irse en moto a la cancha, volvió al interior de la vivienda y atacó a Brisa, señaló. "¿Cuál fue el motivo? El de siempre: la droga", remarcó el letrado, mientras se oía sollozar a su clienta, con la cabeza gacha y apuntando hacia la pared para que nadie viera su rostro.

"Nadie puede estar obligado a convivir con una persona que se ha drogado, que la ha sometido cinco años. La sometió física, verbal y sexualmente a la víctima, en este caso, Brisa", aseveró Reviglio. Detrás, a su derecha, tenía más de media sala con familiares del joven asesinado que aguantaron, mordiéndose los labios, como pudieron, semejante discurso en contra de alguien que ya no se puede defender porque lo mataron.

A su turno, Antequeda justificó la puñalada que se cobró en apenas minutos la vida de Maxi, además de otros dos puntazos en las pantorrillas, con el polémico argumento de que a veces las mujeres tienen que recurrir a la "violencia de género invertida" para protegerse.

Se valió de algunas palabras del informe que hizo la psicóloga que evaluó a su representada para explicar que es una chica "muy impulsiva y con pocos elementos" para actuar ante un problema. Tales características la conducen a utilizar la agresión como método de resolución, producto de su "inmadurez emocional", destacó.

Antes, los fiscales Ernesto Lutens y Leandro Estrada repasaron cómo ni las declaraciones de sus parientes directos hablaron bien de Brisa, sino que la hundieron todavía más. "Hasta el padre dijo que era violenta", remarcó Estrada. El funcionario recordó que incluso en la reconstrucción del hecho, que la propia defensa había solicitado, quedó demostrado que Brisa mintió. No coincidían ni las manchas de sangre con el lugar donde, según ella, su pareja la estranguló.

Lutens recordó que cuando la mujer se sentó a declarar no tuvo límites y acusó al padre de su hijo de todo. "Dijo que era un agresor, un abusador sexual, un drogadicto, un padre abandónico, un mal padre, un vendedor de drogas. Le faltó decir que era ladrón también", manifestó indignado.

Al terminar su alegato, Estrada anticipó que pedirán que la madre de Brisa, Pilar Maldonado, sea investigada por participar activamente en la destrucción de las pruebas, desde el arma homicida que jamás hallaron hasta la ropa ensangrentada que lavaron, de inmediato, tras el crimen.

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