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Pagó 26 cuotas por un lote en Suyuque, nunca lo recibió y hace más de tres años su causa no avanza en la Justicia

Carlos Alberto Rosales aseguró que el terreno nunca fue desmalezado, que dilataron su entrega y que, una vez que inició la vía judicial, los vendedores no le contestaron más.

Foto captura
La oferta por el lote no entregado todavía puede verse en Facebook.
Actualizada: 25/02/2026 22:44
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Carlos Alberto Rosales, de 70 años, siempre trabajó de albañil y aún alquila. En 2021 quiso pasar a ser propietario con una oferta que para él era inmejorable: un lote de 1250 metros cuadrados en la zona de Suyuque Nuevo. Durante dos años pagó las cuotas, pero no tuvo respuestas y en 2023 decidió iniciar un camino legal. Hoy Rosales no tiene ni el terreno ni el dinero invertido, al que deben sumarse los gastos de litigio y la sensación de que fue estafado.

La demanda por incumplimiento contractual tramita en el Juzgado Civil, Comercial y Ambiental N° 4. El hombre hizo la denuncia en conjunto con su pareja Silvia Astorga, contra José Luis Rodríguez.

Rosales recordó a El Chorrillero cómo fue el encuentro inicial. En 2021 visitó una oficina que quedaba frente a Plaza Pringles, en la capital, sobre calle San Martín, entre Junín e Illia. “Me apersoné ahí y me convencieron, lo vi accesible”, remarcó.

Le mostraron una carpeta plastificada donde figuraban manzanas y proyectos para un colegio primario, otro secundario y un convenio con un supermercado para la instalación de un centro comercial. Decididos a comprar un lote, firmaron un contrato con un escribano público el 11 de marzo de 2021.

La ubicación era en la calle Las Lomas, en el departamento Belgrano, pasando el ingreso al Monasterio Nuestra Señora de la Fidelidad e ingresando por la calle de la réplica del Cabildo. El acuerdo establecía que, luego de 12 cuotas, le entregarían la posesión del lote, con acceso a luz y agua, con la posibilidad de extender otros seis meses la provisión de servicios. Pagó montos que fueron de $13.500 a $30.000.

“La última cuota que pagué fue la 26. Y nunca, nunca me dieron la posesión”, remarcó. Durante dos años le mostraban los supuestos avances en los loteos, pero su experiencia en obras viales lo hizo desconfiar. No habían desmontado ni estaban estaqueados los lotes. “Me hacían ir y ver el campo pelado, lleno de yuyos, y me hacían creer que habían andado trabajando las máquinas. Pero yo tengo experiencia y no veía nada”, recordó.

El contrato también estipulaba que se invalidaba si dejaban de pagar tres cuotas consecutivas o cinco alternadas, algo que nunca incumplió. El 4 de agosto de 2023 se cansó y decidió enviar una carta documento, que fue el puntapié para el camino judicial, hasta ahora infructuoso.

La empresa con la que acordó llevaba distintos nombres. En algunos documentos aparecía como Vergara Construcciones, en otros Eucalyptus Urbanización y en otros directamente se mencionaba a Rodríguez, que trabajaba continuamente con su hija Camila.

La relación se tensó entre ambas partes y, una vez que los tribunales intervinieron, no tuvieron más contacto. “Yo no volví más. He estado hablando con gente que estaba inscripta y desistió de seguir pagando”, aseguró. Hubo tres audiencias en la Justicia desde 2023 y en ninguna se presentaron.

El hombre incluso se tomó el trabajo de ir a las municipalidades de Villa de la Quebrada y La Punta para revisar si había terrenos a nombre de la familia, pero no encontró ninguna información. “Yo, de buena fe y confiado, me salió un mal negocio, pero yo no lo hice como negocio, lo hice para progresar. En todo caso, fue un buen negocio para ellos, para los farsantes de los Rodríguez”, resumió.

Rosales aún alquila en el barrio 544, en la zona sur de la ciudad. Perdió unos ladrillos que tuvo que vender a menor precio al no poder usarlos en su futuro hogar. “En ese terreno yo hacía una linda casa. Yo tengo 70 años y mano de obra no iba a gastar porque trabajé siempre de albañil. Para mí esto es una estafa”, concluyó.

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