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POR MARINA RUBIO

El tribunal que condenó a Brisa ordenó investigar a su madre por deshacerse de las pruebas del crimen

Fue a partir del pedido que hizo la fiscalía en los alegatos del juicio. El fiscal Leandro Estrada expuso que Pilar Maldonado excedió el natural encubrimiento al cual los padres de un acusada o acusada pueden incurrir y participó en la contaminación de la escena del asesinato y en la desaparición del arma homicida y los celulares de su hija y la víctima.

La mujer de 22 años en la última audiencia, horas antes de conocer el veredicto que la condena a prisión perpetua.
Actualizada: 26/02/2026 12:25
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Por Marina Rubio

El fallo contra Brisa Gianella Brizuela fue unánime. Los jueces Virna Eguinoa, Daniela Estrada y Mauro D’Agata Henríquez coincidieron en que la joven mató de una puñalada en el corazón a su pareja y padre de su único hijo, Maximiliano Nicolás Chávez, la tarde del 21 de diciembre de 2024. Los tres magistrados también estuvieron de acuerdo en que, al menos, en la tarea posterior al crimen la ahora condenada no estuvo sola. Creen, al igual que los fiscales Leandro Estrada y Ernesto Lutens, que Pilar María Maldonado, la madre de Brisa, le dio una gran mano para que el hecho no se viera como lo que fue: un homicidio deliberado y no un acto de defensa de parte de la mujer para protegerse de un ataque de parte del hombre. Por eso, hacia el final de su veredicto, el tribunal ordenó enviar una copia del expediente a la Procuración General de la Provincia para que gire la causa a la fiscalía instructora en turno para que investigue la posible participación criminal de Pilar, por ejemplo, en la contaminación de la escena del asesinato y en la destrucción de pruebas.

No es poco. Aunque a muchos les parezca más que injusto, la ley no llega a las personas que tratan de encubrir a sus hijos, cuando pesa sobre ellos la acusación de un delito, pues entiende que los progenitores, por una cuestión natural, intentarán proteger a los suyos. Pero Pilar, a entender de los fiscales que acusaron a Brisa y el tribunal que la sentenció a prisión perpetua, abusó de ese “permitido” que contempla la Justicia, pasa por alto el delito de encubrimiento, y cruzó la raya. Comprendieron que fue más allá de un simple encubrimiento.

Ahora el camino que seguirá ese pedido de investigación podrá no será tan veloz como seguramente espera la familia de Maxi. Para empezar, la condena contra la mujer de 22 años debe llegar a una instancia final y quedar firme. No obstante, también podría ocurrir que el Procurador General de la Provincia ordene el inicio de las averiguaciones antes, le aclaró un letrado a esta periodista. En la compulsa, por supuesto, “hay que incorporar como pruebas las que ya están recolectadas y se pueden sumar otras”.

El planteo de investigar el accionar de Pilar fue hecho por Estrada en uno de los puntos que desglosó en su alegato final. “No es casual que haya pretendido descartar el arma blanca usada en el hecho pidiéndole a un vecino”, remarcó. Tampoco fueron accidentales las alteraciones en la escena del crimen, cuando Brisa y su madre se cambiaron su ropa ensangrentada y, de inmediato, la pusieron en remojo, recordó.

El fiscal instructor subrayó que nunca hallaron ni los celulares de la asesina y la víctima, ni el arma que le clavó en el pecho a Maxi. De hecho, todavía no puede decir con seguridad si se trató de una faca o un cuchillo. Recordó que J.N., un vecino, describió el elemento como si fuera una faca y otro vecino lo refirió como algo que se asemejaba a un utensilio de mesa. “La morfología del arma es muy importante porque podría indicar de dónde la sacó, si fue un cuchillo de cocina o de otra naturaleza”, señaló.

Es más, J.N. antes de declarar, cuando prestó juramento ante el tribunal, no disimuló nada, fue muy natural y ahí nomás aclaró los tantos. “Yo simplemente no quiero quedar pegado a nada”, les dijo a los jueces. Eso que destacó tenía que ver con lo que relató minutos después.

A preguntas del fiscal instructor confirmó que Pilar la tarde del 21 de diciembre de 2024, cuando Maxi yacía muerto en el piso del patio de su casa, le preguntó si “podía hacer desaparecer algo”. No le dijo qué era ese objeto del que se quería deshacer, pero el joven de 24 años logró ver lo suficiente como para deducir que pudo tratarse del arma con el que Brisa mató a su pareja. “No sé si era una faca o qué era. No recuerdo bien. Yo solamente le pedí que no me metieran en nada”, declaró y agregó que no quiso recibir lo que su vecina intentó entregarle aquella vez.

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