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La historia de una docente de Villa Mercedes que cumplió 102 años

Sara Salcedo pasó su vida entre las aulas, los libros y un gran compromiso cultural siendo integrante en diferentes instituciones de la ciudad.

Sara Salcedo junto a sus hijas.
Actualizada: 01/03/2026 20:03
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Por Rocío Ojeda

Nacida el 19 de febrero de 1924 en el barrio “El Criollo”, en Villa Mercedes, Sara Salcedo fue formadora de varias generaciones y participante activa en diferentes instituciones culturales de la ciudad. Llegó su cumpleaños de 102 años y con una lucidez admirable, recorrió momentos de su historia personal y profesional, convirtiendo su testimonio en parte de la memoria colectiva de la ciudad.

Junto a sus padres Clara Luisa Luna de Salcedo y Carlos Salcedo, vivía en una casa que según contó, antiguamente era una casona que perteneció a los primeros pobladores que tuvo Villa Mercedes, y donde posteriormente vivió su abuela Ascensión.

Realizó sus estudios primarios en la Escuela Vicente Dupuy y cursó la secundaria en la Escuela Normal Mixta “Dr. Juan Llerena”, donde obtuvo el título de Maestra Normal Nacional. “Logré lo que tanto había deseado desde pequeña, fue una gran alegría”, recordó.

Indicó que se considera “media memorista”, una cualidad que la ayudó a destacarse en sus estudios. “Me sabía artículos que no eran necesarios que yo supiera de memoria, como el primero de la Constitución”, contó.

Su vocación docente comenzó desde muy joven. La primera escuela donde trabajó fue en Madre Cabrini, luego ejerció en las escuelas Mariano Moreno y finalmente en la Ricardo Rojas, institución en la que permaneció muchos años y donde desarrolló gran parte de su carrera. Para fines de la década del 50 ya formaba parte del plantel docente. Comenzó como maestra y fue ascendiendo en poco tiempo.

Relató que donde iba a funcionar la Escuela Ricardo Rojas era un edificio muy antiguo, entonces los vecinos de la zona colaboraron para reparar sus paredes y sostener el establecimiento que, según aseguró, duró un buen tiempo.

Dijo que esa escuela lleva el nombre del reconocido escritor argentino, quien despertó en ella una profunda admiración por la literatura. “Toda poesía que llegaba a mis manos, aunque fuera una cosita sencilla, yo la repetía”, afirmó.

Además de ser una gran profesional de la educación, Sara formó una familia junto a su esposo Horario Romero, con quien tuvo a sus tres hijas: Sara, María del Carmen y Olga. “Miren ustedes el caballerazo que me colé”, dijo con orgullo y destacó el compañerismo y el esfuerzo compartido. “Nos ayudamos entre los dos para formar un hogar, sabíamos lo que hacíamos, lo demostramos y lo logramos, y qué satisfacción”.

No solo fue docente y ama de casa, también tuvo una intensa participación institucional. Reveló que integró la Junta de Historia de San Luis y fue miembro de la Asociación Cultural Sanmartiniana, donde aportó datos históricos que había estudiado, especialmente sobre San Martín sobre quien aseguró que “tiene una historia enorme”.

Hasta hace pocos años, también formó parte de la Asociación de Exalumnos de la Escuela normal, y se retiró como presidenta de la biblioteca de la Escuela Ricardo Rojas, que luego pasó a llamarse “Bernardino Rivadavia”, ubicada en la zona estación y donde funcionó un tiempo en articulación con la Escuela, en un período en que el establecimiento no contaba con edificio propio.

Por último, la docente recordó que en su época la ciudad atravesaba tiempos difíciles, intentando abrirse camino hacia el progreso en un contexto complejo. “Era una ciudad queriendo tomar el camino del progreso, pero era bastante difícil la vida”, reflexionó. A pesar de las limitaciones materiales, como la falta de estanterías en la biblioteca para organizar los libros, el compromiso intelectual y comunitario nunca faltó.

A los 102 años, su relato no solo repasa una vida de logros personales, sino también el crecimiento de Villa Mercedes a través de la educación, la cultura y el trabajo colectivo.

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