X
PUBLICIDAD

“Bueno, hijo”: las palabras que Rosa “Coca” Díaz alcanzó a decir cuando fue encontrada por su sobrino

El hombre la halló gravemente herida en el baño de su vivienda del barrio Cerro de la Cruz. Confirmó que la mujer respondió cuando él le habló y pidió que se identifique a los responsables del homicidio.

Sergio Díaz fue quien encontró el lunes por la mañana a su tía, Rosa “Coca” Díaz, en el interior de su vivienda del barrio Cerro de la Cruz. La visitaba todos los días a las 7 y solían desayunar juntos. Esa rutina cotidiana se interrumpió de manera abrupta cuando ingresó a la casa y la halló gravemente herida.

“Hola tía, soy Sergio”, le dijo al verla tendida en el baño. “Bueno, hijo”, fue la respuesta que alcanzó a escuchar antes de que la mujer comenzara a balbucear palabras que ya no se comprendían con claridad.

“Acabo de hablar con la fiscal y ya me dio los resultados, que por los golpes fue producto de la muerte de mi tía. Son golpes terribles”, expresó esta mañana en el Poder Judicial.

La necropsia determinó que la muerte se produjo por politraumatismo y que la mujer presentaba múltiples traumatismos y heridas cortopunzantes. Según informó la fiscal Delia Bringas una de las lesiones en el antebrazo podría corresponder a un intento de defensa.

“Parece que sí, parece que se ha querido defender”, dijo Sergio. Recordó que incluso, al momento de asistirla, la mujer reaccionó cuando una policía intentaba colocarle un abrigo.

El hombre aseguró que no advirtió signos de ingreso forzado. “La reja estaba cerrada, la puerta de adentro estaba abierta. Además ella le ponía piedras encima de la puerta”, relató. Y agregó: “Para mí han saltado la pared o la reja, porque de otra forma, no hay signo de violencia”.

También confirmó el faltante de un televisor, el teléfono celular y dinero en efectivo. El 12 de marzo, "Coca" cumpliría años. Habían comprado el asado para festejar ese día, pero la heladera también estaba vacía.

Sergio describió que su tía llevaba una vida tranquila y que él la asistía habitualmente. “Yo iba todos los días a la casa. Uno esperaba que un día estuviera sin vida por una muerte natural, un ataque, lo que fuera, pero no esto”, manifestó.

Contó además que, como cada mañana, el café y el azúcar estaban sobre la mesa. “Se ve que me estaba esperando. Por eso digo, a lo mejor ha creído que he sido yo y abrió la puerta”, reflexionó.

“Lo único que espero es que se encuentren a los culpables y que paguen lo que hicieron”, concluyó.

PUBLICIDAD

EN PORTADA EL CHORRILLERO

SUBIR