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La familia de Florencia Morales, disconforme por la libertad de las policías implicadas: “Ellas son responsables y se quieren desprender”

Celeste Morales, que estuvo presente en la audiencia de formulación de cargos contra los policías acusados por la muerte de su hermana en una comisaría de Santa Rosa del Conlara en abril de 2020, consideró que María Eugenia Argüello y Victoria Johana Paola Torres ocultaron lo que ocurría y cuestionó que continúen en libertad mientras avanza la investigación.

La familia de Florencia Morales, disconforme por la libertad de las policías implicadas: “Ellas son responsables y se quieren desprender”
Actualizada: 21/03/2026 23:16
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A pocas horas de regresar a Mendoza, la voz de Celeste Morales, hermana de Florencia Magalí, la mujer de 39 años que murió en la Comisaría N°25 de Santa Rosa del Conlara el 5 de abril de 2020, todavía transmitía disgusto y disconformidad por la decisión que tomó la Justicia respecto de los cuatro policías investigados por la muerte de su familiar.

Durante la extensa jornada del lunes en Concarán, sede de la Tercera Circunscripción Judicial, el juez de Garantía N°1, Nicolás Coppola, escuchó los argumentos de las partes. Por el Ministerio Público Fiscal intervinieron la fiscal de Género, Diversidad Sexual, Infancias y Adultos Mayores, Adriana Cangelosi; el fiscal de Instrucción N°1, Hugo Salazar; y la fiscal adjunta Lucila Giampieri. Por la defensa de los uniformados actuaron los abogados Pascual Celdrán, Orlando Villegas, Enrique Alejandro Miranda y el defensor oficial Francisco Pérez.

El subcomisario Heraldo Reynaldo Clavero y el oficial Marcos Ontiveros fueron imputados por privación ilegítima de la libertad, torturas seguidas de muerte e incumplimiento de los deberes de funcionario público, y enviados al Servicio Penitenciario Provincial por 90 días.

Sin embargo, la situación de las dos mujeres de la fuerza fue distinta. A la sargento ayudante María Eugenia Argüello se la imputó por omisión de denunciar torturas, en concurso real con incumplimiento de los deberes de funcionario público, mientras que a la oficial Victoria Johana Paola Torres se le atribuyó omisión de denunciar torturas y omisión o retardo de actos de oficio.

El magistrado determinó que, mientras dure la investigación, ambas continuarán en libertad. Para ellas, Coppola impuso como medidas restrictivas la prohibición de salir de la provincia y del país por un plazo de 120 días, la prohibición de acercamiento a familiares y allegados de la víctima, y la obligación de firmar mensualmente el libro de control judicial.

“Realmente estamos disconformes porque lo que correspondía, lo que tendrían que haber hecho, era meterlas presas también. Ellas son responsables y se quieren desprender”, remarcó Celeste.

Florencia Magalí Morales tenía 39 años.

La mujer recordó hechos puntuales con los que responsabiliza a las agentes. “Johana Torres me atendió a mí el 5 de abril. Desde las 7 de la tarde empecé a llamar a la comisaría. A las 11 de la noche me dice que mi hermana está declarando y a la una y media de la madrugada me atiende nuevamente, me pasa con Clavero y me dice que mi hermana se había suicidado. No son carmelitas descalzas. Ella estaba ocultando pruebas porque es una sinvergüenza, una caradura. Tal vez estoy un poco decepcionada de la Fiscalía porque tendría que haber pedido prisión preventiva para ella”, recordó.

“Ellas siguen con su vida. Ellas, después de la audiencia, fueron a su casa a estar con sus hijos, sus padres y sus familias. No solamente obstaculizaron, sino que ocultaron, mintieron, armaron todo. Esto fue una puesta en escena. Les hubiera ido mejor si hubieran trabajado en un teatro, porque armaban todas las cosas”, aseguró.

En cuanto a las detenciones de Clavero y Ontiveros, admitió una mayor conformidad. “Estoy conforme, pero tendrían que haberles dado más. Mi hermana lleva seis años muerta y uno de los abogados decía que todo ser humano merece vida y libertad. Mi hermana no la tuvo, se la quitaron. Ellos tendrían que haber estado presos hasta el juicio, no 90 días”, resumió.

Sobre este punto, adelantó que pedirá apelar la decisión tomada respecto de las imputadas, con el patrocinio de su abogado Federico Putelli y de la subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación, representada por Gerardo Battistón.

Con una remera que llevaba la imagen de su hermana, Celeste participó de las ocho horas de audiencia de formulación de cargos. Se encontró cara a cara con los cuatro policías investigados por la muerte de Magalí, pero prefirió no mirarlos.

La mujer ya emprendía su regreso a Mendoza, donde vive y trabaja. Actualmente cuida a sus sobrinos, de quienes tiene la guarda tras la muerte de su hermana. “A los niños trato de darles una vida lo más normal posible, alejándolos de los medios para que no les llegue la noticia”, afirmó.

Admitió que aún no les dijo en qué circunstancias perdió la vida su madre. “Ellos son chiquitos y es una preocupación muy grande, que tienen que manejar los adultos”, agregó.

“Quiero cadena perpetua para los cuatro, porque es lo que corresponde, porque a mi hermana la mataron y es algo eterno. Es lo que merecen por matar a alguien”, concluyó.

Una muerte en plena pandemia
Florencia Magalí Morales fue hallada sin vida en una celda de la Comisaría N°25 de Santa Rosa del Conlara el 5 de abril de 2020. Había sido detenida horas antes por la Policía provincial, presuntamente por violar el aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto durante la pandemia de COVID-19.

Aunque la versión policial inicial intentó sostener que se trató de un suicidio por ahorcamiento, las irregularidades en el procedimiento, las autopsias posteriores y la lucha de su familia transformaron el caso en un emblema de violencia institucional en San Luis.

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