Crimen de “Coca” Díaz: dictaron la prisión preventiva al hombre acusado de asesinar a la jubilada
La Justicia avanzó con la formulación de cargos contra Alan Daniel Ochoa, acusado de homicidio calificado criminis causa. El juez consideró que existe riesgo de entorpecimiento de la investigación y fue enviado a la cárcel.
La Justicia de San Luis dictó la prisión preventiva por 120 días para Alan Daniel Ochoa (23), el único imputado por el crimen de Rosa “Coca” Díaz, la jubilada que fue hallada gravemente golpeada en su vivienda ubicada en el barrio 119 Viviendas, de la capital y murió horas después.
La medida fue dispuesta por el juez de Garantía N°1, Juan Manuel Montiveros Chada, quien además dio por formulados los cargos por homicidio calificado criminis causa, tal como había solicitado la fiscal de Género N°1, María Delia Bringas.
La audiencia se completó este lunes, luego de un cuarto intermedio dispuesto tras un pedido de la defensa. Ochoa había sido imputado inicialmente el sábado 21, pero la defensora oficial Stefanía Cifuentes solicitó una prórroga de ocho días para analizar la causa.
En ese lapso, el acusado cambió de abogado y pasó a ser representado por Ricardo Gutiérrez Esley desde el jueves pasado.
Según la reconstrucción del Ministerio Público Fiscal, el hecho ocurrió entre la madrugada del 1° de marzo y las primeras horas del día siguiente. De acuerdo con la investigación, Ochoa habría ingresado a la vivienda de la víctima alrededor de las 2:40, permaneciendo allí hasta cerca de las 3:50.
Juez de Garantía N°1, Juan Manuel Montiveros Chada.
La fiscal sostuvo que el acusado se habría aprovechado de la confianza de la mujer (quien posiblemente lo conocía) para acceder al domicilio, donde la amenazó con un cuchillo, golpeó brutalmente y exigió dinero y objetos de valor.
El 2 de marzo por la mañana, Sergio Díaz, sobrino de la víctima, encontró la casa revuelta y a su tía inconsciente en el baño. De inmediato dio aviso a la Policía y al servicio de emergencias. Para ese momento, según la Fiscalía, la mujer llevaba unas 26 horas en ese estado.
Tras ser trasladada al Hospital Central “Ramón Carrillo”, Díaz falleció como consecuencia de las lesiones. La autopsia determinó que presentaba más de 60 heridas, muchas de ellas compatibles con signos de defensa, además de cortes y golpes en distintas partes del cuerpo.
Las filmaciones fueron claves. Bringas mencionó al menos dos de ellas que captaron a Ochoa corriendo por un boulevard situado a 100 metros del lugar del crimen. Llevaba un elemento entre sus brazos que podría ser el televisor de Díaz.
Existen en la causa tres testigos que son relevantes dado que aseguraron verlo a Ochoa correr con un televisor en su poder.
Fiscal de Género N°1, María Delia Bringas.
Durante la audiencia, el acusado optó por no declarar. El magistrado fundamentó la medida en el posible entorpecimiento de la investigación, al considerar que Ochoa vive cerca del domicilio de la víctima y que podría influir en vecinos y testigos. Por otro lado, no advirtió riesgo de fuga.
En ese marco, la fiscal adelantó que solicitará nuevas medidas de prueba, entre ellas una rueda de reconocimiento y pericias científicas.
Más de la posición de la defensa
Gutiérrez Esley planteó reparos sobre la teoría del caso de la Fiscalía y aseguró que, hasta el momento, “no existen pruebas directas” que ubiquen a su defendido en la escena del crimen.
Según explicó, tras revisar el expediente y la audiencia inicial, advirtió que el argumento “se sostiene principalmente en indicios”.
“Se mencionan 35 testigos que lo ven con un televisor, pero ninguno lo ubica dentro de la vivienda, entrando o saliendo. No hay prueba genética ni hemática que lo sitúe en el lugar”, sostuvo en declaraciones a los medios.
El abogado Ricardo Gutiérrez Esley.
En ese sentido, marcó diferencias entre la posesión de un objeto y la autoría del crimen: “No es lo mismo que alguien sea visto con un televisor tiempo después a que haya pruebas de que lo sacó de la casa en el momento del hecho”.
Cuestionó la solidez de la hipótesis. “Toda teoría del caso tiene que estar respaldada por prueba concreta. Si no, se corre el riesgo de construir un relato sin sustento suficiente”, manifestó.
Gutiérrez Esley también indicó que su defendido es conocido en el barrio y atraviesa un cuadro de adicción, pero dijo que no cuenta con antecedentes condenatorios. Además, afirmó que la víctima era una persona solidaria que ayudaba a jóvenes en situación vulnerable, lo que explicaría el vínculo previo.