La pobreza cayó al 30,1% en San Luis y marcó su nivel más bajo en 9 años
El dato surge del Indec para el segundo semestre de 2025. El indicador cayó respecto de mediciones anteriores y en la comparación interanual. En total 14.814 personas salieron de la pobreza en comparación al cierre de 2023. La indigencia subió al 3,4%.
La pobreza en el Gran San Luis se ubicó en 30,1% en el segundo semestre de 2025, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El dato representa una baja respecto de la medición anterior y marca el nivel más bajo desde 2017. En términos absolutos, son 76.556 las personas que se encuentran en esta condición.
En paralelo, la indigencia (que mide a quienes no logran cubrir la canasta básica alimentaria) se ubicó en 3,4%, lo que implica un incremento respecto al arranque del año.
Durante el primer semestre de 2025, la pobreza había sido del 30,3% y la indigencia del 2,5% en el aglomerado urbano que incluye la capital, La Punta, Juana Koslay y El Chorrillo, sobre una población relevada de 254.427 personas.
Si se analizan los hogares, el 23,2% se encuentra bajo la línea de pobreza y el 2,6% en situación de indigencia. Si bien el estudio corresponde a un único aglomerado urbano, permite proyectar una tendencia para el resto de la provincia.
La mejora es más marcada en la comparación interanual. En el segundo semestre de 2024, la pobreza había alcanzado el 39,7%, lo que implica una caída de 9,6 puntos porcentuales. En el caso de la indigencia, el descenso fue de 0,9 puntos frente al 4,3% registrado entonces.
También se observa una baja respecto del segundo semestre de 2023, momento de cambio de Gobierno tanto a nivel nacional como provincial, cuando el índice se ubicaba en 36,9%. En ese período, la reducción fue de 6,8 p.p.
En ese marco, durante la actual gestión del gobernador Claudio Poggi se observa una disminución sostenida del indicador: unas 23.227 personas salieron de la pobreza en ese lapso.
A su vez, la comparación con el primer semestre de 2024 muestra una caída aún más pronunciada. En ese momento, la pobreza había trepado al 53,8% (134.177 personas), lo que implica una reducción de 23,7 p.p. En ese mismo período, la indigencia bajó del 9,8% (24.351 personas) al 3,4%, es decir, 6,4 puntos.
En el contexto regional, el Gran San Luis se posicionó como el aglomerado con menor nivel de pobreza en Cuyo, seguido por Gran Mendoza (31,9%) y Gran San Juan (34%).
El escenario nacional
A nivel país, el informe del Indec indicó que la pobreza alcanzó el 28,2% en el segundo semestre de 2025, el nivel más bajo en siete años. El indicador descendió 3,4 puntos respecto del primer semestre y afecta a cerca de 13 millones de personas.
La indigencia, en tanto, se ubicó en 6,3%.
Por regiones, el Noreste (NEA) registró la mayor incidencia de pobreza, con 32,7%, seguido por Cuyo (32,3%), el Noroeste (NOA) con 28,4% y el Gran Buenos Aires con 28,3%. Las menores tasas se observaron en la Patagonia (25,4%) y la región Pampeana (26,2%).
Cómo se mide y por qué baja
El Indec define la pobreza en función de la Canasta Básica Total, que establece los ingresos necesarios para que un hogar cubra sus necesidades esenciales. La indigencia, en tanto, se determina a partir de la Canasta Básica Alimentaria, que fija el umbral mínimo para la alimentación.
Desde mediados de 2024, ambas canastas crecieron por debajo de la inflación, en un contexto de desaceleración en el precio de los alimentos, principal componente de estos indicadores.
En 2023, los alimentos habían aumentado un 255%, por encima de la inflación, lo que llevó la pobreza a niveles elevados: 41,7% a nivel nacional y 36,9% en San Luis.
En 2024, en cambio, el consumo comenzó a retraerse y los alimentos subieron 94%, 23 puntos por debajo del índice general. En lo que va de 2025, los aumentos se mantienen en niveles similares: 19,5% el IPC frente a 19,7% en alimentos.
La baja de la pobreza responde a una combinación de factores: la desaceleración inflacionaria (que pasó del 211% en 2023 al 31,5% en 2025), el aumento de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que creció 110% en términos reales, y una leve recomposición de los ingresos informales.
En ese esquema, la AUH aparece como la principal política social que sostuvo su poder de compra, mientras que la menor presión de los precios de los alimentos contribuyó a mejorar los indicadores sociales.