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POR ASTRID MORENO GARCÍA DIONE

Apps de citas: la IA ya arma matches y sugiere qué decir y cuándo responder al chatear

Nuevas actualizaciones en Tinder, Grinder y Bumble cuentan con asistentes que ayudan al usuario a evitar el deslizamiento entre perfiles y el "ghosteo".

Apps de citas: la IA ya arma matches y sugiere qué decir y cuándo responder al chatear
Actualizada: 05/04/2026 22:08
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Por Astrid Moreno García Dione

Encontrar el amor de forma espontánea, en espacios públicos o a partir de un encuentro inesperado, resulta cada vez menos frecuente. En paralelo, las aplicaciones de citas llevan años incorporando inteligencia artificial (IA), pero en esta nueva etapa lograron perfeccionarla: no solo sugieren "matches" con mayores niveles de compatibilidad, sino que también dan asesoramiento en cómo mantener la conversación y cuándo responder y evitar el "ghosteo". A partir de una serie de preguntas, construyen un perfil, identifican posibles coincidencias, presentan un resumen de cada persona y, si ambas partes aceptan, concretan el enlace de forma automática.

“Los algoritmos en las aplicaciones de citas funcionan en base a patrones. Cómo modificamos nuestro perfil, los likes o dislikes que ponemos generan posibilidades de personas que nos podrían llegar a gustar. Eso, incorporado con IA lo que hace es una guía de estilo de clasificación que asigna nuestros gustos potenciales, formas de ver el amor y la pareja. Se basa en rasgos físicos, intereses en común, datos demográficos, edades, que pueden coincidir y los enlaza”, explicó la licenciada en relaciones públicas, especialista en inteligencia artificial y conferencista, Belén Ortega.

Sin embargo, la especialista advirtió que el algoritmo no solo organiza contenidos: también puede moldear la percepción de la realidad. Tal como ocurre en las redes sociales, cada usuario recibe una versión distinta del entorno digital según su propio comportamiento. Lo que una persona ve en su pantalla no es lo mismo que ve otra, porque ese universo está construido a partir de sus interacciones, intereses y decisiones. En ese proceso, se configura una especie de “semi realidad”: una burbuja formada por múltiples capas algorítmicas que responden a cómo actúa diariamente el usuario.

Uno de los ejemplos del uso de la IA en apps es “Bumble” que decidió ir un paso más allá al incorporar un chat diseñado para facilitar la búsqueda de "matches". A través de un asistente, las personas pueden contar quiénes son y qué están buscando, y con esa información la plataforma se encarga de conectarlas con perfiles afines, sin pasar por las extensas dinámicas de deslizar y revisar postulantes uno por uno.

La herramienta, llamada Dates y disponible bajo suscripción, marca uno de los cambios más profundos dentro de la app. En lugar de sostener el modelo clásico centrado en la imagen y el swipe, propone una instancia de conversación más íntima con un asistente de IA, que procesa la información y redefine la forma en que se generan las coincidencias.

“Incluso, se está trabajando en que la IA ayude a ‘dibujar’ los vínculos: que analice los chats, que dé feedback y permita entender mejor las dinámicas. No desde lo estético, sino desde lo emocional. Pero hay un límite claro: la IA no tiene sentimientos, no tiene criterio propio ni intención. Puede ayudar a detectar ciertas tendencias, pero lo emocional sigue siendo completamente humano”, advirtió la conferencista.

En el caso de Grinder utilizan AI-first, donde la IA interviene en toda la experiencia. Esta app, que suele ser utilizada para relaciones LGBTIQ+, no solo sugiere perfiles, sino que también detecta comportamientos sospechosos, bloquea cuentas maliciosas, analiza patrones de riesgo (como spam o estafas) y puede tomar decisiones automáticas, como limitar un perfil, pedir revisión humana o suspenderlo.

“También están incorporando herramientas para identificar perfiles falsos, verificar contenido apropiado y validar la identidad de fotos y videos, justamente para prevenir situaciones incómodas. Incluso analiza el contenido de las conversaciones para alertar ante posibles situaciones de riesgo. Esto abre debates sobre privacidad, pero apunta a mejorar la seguridad dentro de las plataformas”,detalló la especialista.

Además, señaló que las plataformas comenzaron a incorporar lo que denominan “wingman”, una especie de asistente o coach de citas basado en inteligencia artificial. Esta herramienta sugiere cuándo responder, qué decir y cómo encarar la interacción con otros usuarios.

Pero, no todo puede quedar en manos de la tecnología. En el terreno de los vínculos, la intervención humana es clave, conocer al otro, involucrarse y tomar decisiones propias es parte esencial de la experiencia.

Uno de los casos es Tinder. Esta app sumó una nueva función llamada “Chemistry”, que apunta a mejorar la calidad de los "matches" mediante el uso de IA. A diferencia del sistema tradicional basado en deslizar perfiles, esta herramienta busca conocer mejor a los usuarios a partir de preguntas directas y, con su consentimiento, el análisis de fotos de su galería. Con esa información, la app intenta detectar intereses, rasgos de personalidad y afinidades para ofrecer sugerencias más precisas.

El objetivo principal es reducir la llamada “fatiga de deslizamiento”, es decir, el desgaste de tener que revisar demasiados perfiles antes de encontrar una coincidencia. En lugar de priorizar la cantidad de interacciones, "Chemistry" apuesta a mejorar la relevancia de los encuentros, aunque todavía queda por ver qué tan efectiva resulta en la práctica.

Estas nuevas incorporaciones presentan un riesgo para la interacción humana, pero dentro del ambiente tecnológico encuentran un gran potencial. "Si está bien entrenado, en base a estudios y datos, puede alcanzar hasta un 80% de efectividad el uso de la IA en los ‘matches’. Nunca un 100%, porque no supera la complejidad del ser humano. Va a haber mucha prueba y error, y es importante que las personas no confíen ciegamente, sino que entiendan que es un proceso en evolución”, sugirió Ortega.

 

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