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El puntano Nahuel Ulariaga, alma de Godoy Cruz y un ejemplo de resiliencia

Sufrió cuatro lesiones de consideración en sus rodillas y nunca bajó los brazos. Hoy es el goleador y abanderado del conjunto mendocino que sueña con volver a Primera.

Nahuel Ulariaga y su emoción tras marcar el primer gol de Godoy Cruz a Acassuso.
Actualizada: 06/04/2026 22:57
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Godoy Cruz de Mendoza sacó adelante un partido trabajado ante Acassuso y lo hizo a partir de rendimientos individuales que explican el triunfo. Pero hubo uno que sobresalió por encima del resto: Nahuel Ulariaga.

La ovación en el triunfo por la fecha 8 de la Primera Nacional se la llevó él. Por su historia, por su pertenencia y, sobre todo, por su entrega.

Ulariaga fue el alma del equipo. Corrió cada pelota como si fuera la última, luchó en todos los sectores del campo y se transformó en la bandera del empuje constante.

Su premio llegó desde el punto penal, donde abrió el marcador y empezó a inclinar la balanza. Sin embargo, su aporte fue mucho más allá del gol: energía, presión y compromiso durante los 90 minutos. La ovación del público al salir lo explicó todo.

Además del tanto, el delantero también participó en el segundo gol, asistiendo a Vicente Poggi, completando así una actuación determinante en el 2 a 0 final.

Pero lo de Ulariaga no se entiende sin su historia. A sus 24 años, el atacante es un ejemplo de resiliencia. Su carrera estuvo marcada por lesiones graves que hubieran hecho dudar a cualquiera. Sin embargo, siempre volvió.

Su debut en Primera División llegó el 27 de diciembre de 2020, nada menos que ante Racing, en el Cilindro de Avellaneda. Apenas cinco minutos necesitó para convertir su primer gol en la máxima categoría. El sueño perfecto se transformó en pesadilla minutos después: sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha.

No fue la única. Meses después, tras volver a sumar minutos, volvió a romperse el mismo ligamento. Más de dos años fuera de las canchas.

En 2023 regresó y volvió a demostrar su instinto goleador: le convirtió a Colón de Santa Fe a los pocos minutos de ingresar. Pero otra vez el destino le puso un obstáculo: una nueva rotura de ligamentos, esta vez en la rodilla izquierda.

Y cuando parecía haber dejado atrás lo peor, en 2024 sufrió otra lesión similar.

Cuatro golpes durísimos en una carrera que recién comenzaba.

Sin embargo, Ulariaga eligió no rendirse. Se reconstruyó física y mentalmente, volvió a entrenarse, recuperó confianza y, a fines de 2025, empezó a reencontrarse con su mejor versión.

Hoy, ese esfuerzo tiene recompensa.

El gol ante Ferro y Acassuso, la asistencia y su nivel lo vuelven a poner como una pieza clave de Godoy Cruz. Pero, sobre todo, lo posicionan como algo más importante: un ejemplo de no bajar nunca los brazos.

Nacido en 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, pero puntano por adopción, Ulariaga se formó en Juventud Unida Universitario antes de llegar a Mendoza. Su historia también tiene raíces en San Luis, donde dio sus primeros pasos y empezó a construir el sueño que hoy vuelve a disfrutar.

Y esta vez, después de tanto dolor, parece decidido a no soltarlo.

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