VILLA MERCEDES
La peregrinación al Cristo de Renca que convoca a cientos de ciclistas: abrieron las inscripciones para la Caravana de la Fe
Nació con una promesa personal y hoy convoca a participantes de la provincia y también del país. Cada año, un gran pelotón recorre 135 kilómetros para cumplir sus promesas.
Por Sonia Schoenaker
La Caravana de la Fe al Cristo de Renca vuelve a ponerse en marcha. Después de una edición que el año pasado reunió a más de 400 ciclistas, la organización abrió las inscripciones para una nueva travesía que, como cada año, busca acompañar a quienes emprenden el recorrido por promesas, devoción o tradición.
Las inscripciones ya se realizan de manera presencial en Leonismo Argentino 268, de lunes a sábado de 14 a 21, y también estarán disponibles a través de un formulario online. Como alternativa, se lanzó un bono contribución: quienes vendan diez números accederán directamente a la inscripción.
“La idea siempre es facilitar que la gente pueda viajar y cumplir su promesa”, explicó Eugenia Llambías, una de las organizadoras a El Chorrillero. El sorteo será el 18 de abril.
La caravana tuvo su origen en 1980, mucho antes de convertirse en una convocatoria que hoy reúne a cientos de personas.
No nació como un evento multitudinario ni como una propuesta organizada a gran escala, sino a partir de una promesa íntima. Eugenio Llambías, un ciclista de Villa Mercedes que compartía aventuras con amigos, en una jornada de caza recibió un disparo que le provocó una lesión en la rodilla. Impulsado por su fe, le pidió al Cristo que, si lograba volver a pedalear, recorrería cada año los 135 kilómetros hasta Renca. El deseo se cumplió, y también la promesa.
Lo que al principio fue un pequeño grupo de no más de 10 amigos empezó a crecer con el tiempo. A ese primer pelotón se sumó la familia, con su esposa Juana acompañando y colaborando, y luego otros ciclistas que se fueron enterando de la iniciativa y querían ser parte.
En aquellos años, el frío era uno de los grandes desafíos, y la logística era casi artesanal. Un colectivo acompañaba con mate cocido caliente para asistir a los peregrinos en el camino.
La caravana fue atravesando generaciones. Tras la muerte de su fundador, fue su familia la que decidió continuar con el legado. Primero su esposa y sus hijos; luego su hijo, que llevaba el mismo nombre, tomó la posta con la idea de convertirla en una experiencia cada vez más convocante.
“Él siempre decía ‘esto lo voy a hacer grande’, y trabajó muchísimo para que así fuera”, contó la nieta del fundador.
La apuesta fue ampliarla, recorrer la provincia y sumar ciclistas de otros lugares. Incluso se gestionaron espacios gratuitos para alojar a quienes llegaban desde otras provincias como Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe.
Año tras año, aquella promesa de Eugenio Llambías dejó de ser solo un grupo de ciclistas para convertirse en una organización que cuenta con logística, asistencia y acompañamiento constante a los participantes. Vehículos de apoyo, colectivos, personal de salud, equipos de tránsito y fuerzas de seguridad forman parte hoy del equipo que busca garantizar que cada peregrino pueda cumplir su promesa.
Tras la pandemia y el fallecimiento de Eugenio en 2021, fueron sus hijas quienes decidieron continuar. Hoy, las hermanas Gabriela, Karina, Valeria y Eugenia sostienen la organización junto a familiares y amigos, cada una con roles definidos. Desde la coordinación del pelotón hasta la asistencia en la ruta, la logística de alimentos y el acompañamiento en los colectivos.
Todos los 1° de mayo, la emoción acompaña cada metro transitado. A lo largo del recorrido, vecinos y familias esperan el paso de los ciclistas en distintos puntos. En algunos casos, desde la madrugada preparan mate cocido y tortas fritas para ofrecerles cuando hacen las paradas.
La caravana parte cada año desde la sede de Radio Mercedes, en Balcarce 1392, generalmente a las 6 de la mañana, y atraviesa distintas localidades como Estancia El Realito, San José del Morro, La Toma, Naschel y Tilisarao, hasta llegar finalmente a Renca.
El tramo final es uno de los momentos más intensos. Desde Tilisarao hasta Renca, el grupo se reorganiza para llegar unido. El tránsito se detiene y los ciclistas avanzan juntos los últimos kilómetros, rodeados de aplausos y muestras de apoyo.
“Cuando entramos a Renca y vemos a toda la gente esperando, es una emoción muy grande. Ese es el momento en que todos sienten que cumplieron”, sostuvo la organizadora.
La travesía se realiza sin fines de lucro y con un objetivo claro que nunca perdió el eje: acompañar a cada peregrino para que pueda cumplir su promesa. Todos los años se suman nuevos participantes, mientras otros regresan, impulsados por la experiencia y el significado personal del viaje.
Llambías animó a los ciclistas profesionales o más experimentados a que se sumen a acompañar el recorrido: “Para muchos no es una carrera, es una promesa, y poder colaborar en eso es algo muy valioso”.
El próximo sábado, el Cristo de Renca llegará a Villa Mercedes para visitar y bendecir a los fieles. Recorrerá las calles de la ciudad y la Caravana de la Fe lo acompañará en el camino.