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Un atentado del Estado Islámico provocó 54 muertos y 70 heridos en Yemen

Un atacante suicida detonó un coche bomba en un centro de reclutamiento de milicias progubernamentales en la ciudad de Adén, en un reflejo de la capacidad del grupo para aprovechar la guerra civil yemení para cometer grandes atentados.

Las víctimas esperaban su turno en fila desde primera hora de la mañana para inscribirse en el ejército leal al gobierno reconocido internacionalmente, que se disputa el poder con los rebeldes chiitas hutíes, cuando el atacante suicida irrumpió al volante de un coche bomba.

Los aspirantes a soldado acudieron al centro ubicado en el barrio de Al Mansura e iban a ser trasladados posteriormente para su entrenamiento a cuarteles de las Fuerzas Armadas yemeníes en Arabia Saudita, en la región fronteriza de Nashran, en el sur del país.

Testigos de los hechos dijeron que el suicida detuvo el vehículo junto a uno de los accesos al centro de reclutamiento, hasta que los guardias abrieron esa puerta para permitir la entrada de un camión que transportaba el desayuno para los uniformados, informó la agencia de noticias EFE.

El atacante aprovechó ese momento para penetrar en el edificio por detrás del camión de comida y, acto seguido, hizo estallar la carga explosiva en el patio de la escuela, empleada para el reclutamiento de soldados, agregaron los testigos.

Luego de horas sin cifras oficiales de víctimas, la oficina en Adén del Ministerio de Salud yemení dijo en un comunicado que 54 personas murieron y unas 70 resultaron heridas, entre ellas 30 de gravedad, en el atentado en la sureña ciudad portuaria, la segunda en importancia del país tras la capital, Sanaá.

Más temprano, fuentes extraoficiales citadas por distintos medios habían hablado de entre 60 y 71 muertos.

Yemen está sumido en una devastadora guerra civil entre el gobierno del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi y los rebeldes hutíes, que controlan Sanaá y gran parte del país, el más pobre del mundo árabe.

El conflicto ya desplazó a 2,5 millones de yemeníes desde marzo de 2015, según la ONU.

Hadi es apoyado por una coalición de países árabes sunnitas encabezada por Arabia Saudita que bombardea desde el aire a los hutíes, quienes a su vez pelean aliados con combatientes leales a un expresidente.

Unas 9 mil personas, entre ellas más de 3.200 civiles, murieron ya en Yemen desde el inicio de la intervención saudita, en marzo de 2015, según la ONU.

La guerra permitió al EI y a la rama local de Al Qaeda, considerada la más activa del mundo, ampliar su alcance y capacidad de cometer atentados, en particular en el sur del país publicó Télam.

En un comunicado publicado en internet, el brazo del EI en Adén, autodenominado Wilayat Adén (provincia de Adén), aseguró que el ataque causó “el exterminio de cerca de 60 apóstatas y decenas de heridos”.

El grupo extremista indicó que “el jinete Abu Sufian al Adani logró explotar su coche bomba en un centro de reclutamiento de las milicias apóstatas de Abdo Rabu Mansur Hadi”.

Esta no es la primera vez que los reclutas del ejército yemení son el blanco de la organización radical, que perpetró un doble atentado en Adén a finales de mayo, cuando mató a más de 40 aspirantes a ingresar en las filas gubernamentales.

Uno de los ataques fue llevado a cabo con una bomba que explotó junto a la sede de la Brigada 39 de Acorazados, mientras que el segundo lo perpetró un suicida que hizo explotar su cinturón frente a la casa de un general del ejército, donde se encontraba un grupo de milicianos esperando regularizar su situación.

El 27 de junio pasado, 32 soldados perdieron la vida y otras 25 personas resultaron heridas en varias explosiones contra puestos de control del ejército yemení en la ciudad de Al Mukala, en el sureste del país, en un ataque reivindicado también por el EI.

El 15 de mayo, el EI asumió la autoría de un ataque suicida contra una comisaria en la ciudad de Al Mukala, en el sureste del Yemen, en el que 12 aspirantes a policía murieron y otros 30 resultaron heridos.

El gobierno y las tropas yemeníes no han conseguido imponer su autoridad en Adén ni en la zona, después de haber expulsado a los rebeldes hace un año y haber establecido la sede provisional del Ejecutivo en esta ciudad portuaria.

Adén ha sido asimismo escenario de numerosos asesinatos y ataques contra representantes del gobierno y miembros destacados de las fuerzas de seguridad, lo cual evidencia la inestabilidad que aún reina en la urbe.

En diciembre pasado, el EI reivindicó un atentado con coche bomba que costó la vida al entonces gobernador de la provincia de Adén, Yafar Mohamed Saad, en el que murieron también cinco de sus guardaespaldas.

El atentado se produce en el mismo momento en que gobierno y rebeldes respondieron positivamente a una iniciativa de los Estados del Golfo Pérsico para reiniciar negociaciones de paz que están congeladas desde el 6 de agosto pasado.

El conflicto ya desplazó a 2,5 millones de yemeníes desde marzo de 2015, según la ONU.

Arabia Saudita ha denunciado que hasta 500 civiles murieron en su territorio en el mismo periodo por ataques con proyectiles lanzados desde Yemen.

Ayer, tres chicos murieron y otras nueve personas resultaron heridas en ataques con cohetes disparados desde Yemen por los hutíes contra las sureñas regiones sauditas de Nashran y Jazan, informó hoy la agencia de noticias oficial del reino SAP.

Anunciado la semana pasada por Estados Unidos tras conversaciones con Arabia Saudita, el reinicio del diálogo se basa en un plan que propone la formación de un gobierno de unidad y el retiro de los rebeldes de Sanaá.

Para negociar, los rebeldes exigen el fin de los ataques y de los sitios tendidos por la coalición liderada por Arabia Saudita que está bombardeando desde el aire Yemen desde marzo de 2015.

Los hutíes rebeldes están apoyados por fuerzas leales al presidente anterior, Ali Abdullah Saleh, y Arabia Saudita acusa a Irán de apoyarlos a su vez, cosa que Teherán niega de plano.

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