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Condenan a uno de los acusados por el “gas pimienta”

La Justicia determinó que Diego Biglia, el joven que apareció en un video con una bengala en la mano durante el superclásico por los octavos de final de la Copa Libertadores 2015, fue coautor de los delitos cometidos en la Bombonera. La nueva pena se suma a los tres años de tareas comunitarias dictaminados en septiembre de 2016.

Crónica
El acusado fue filmado con una bengala en la bombonera.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 07/11/2017 20:21
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Uno de los acusados por “lesiones leves” en el episodio del “gas pimienta” durante el Superclásico disputado en la Bombonera, por los octavos de final de la Copa Libertadores 2015, fue condenado a dos años y ocho meses de prisión en suspenso, informó Crónica.

La Justicia determinó que Diego Biglia fue “coautor penalmente responsable de los delitos de lesiones leves, calificadas por haber sido cometidas con el concurso premeditado de dos o más personas, agravadas, a su vez, por haberse perpetrado en ocasión de un espectáculo deportivo”.

Biglia es uno de los acusados de haber arrojado el gas por el que los jugadores de River no pudieron jugar el segundo tiempo de revancha y, hace unos meses atrás, había negado ser partícipe del hecho.

Entre los sospechosos se encuentran los ex socios del club Federico Blanco, Gustavo Flerentín y Adrián “Panadero” Napolitano.

La nueva condena se suma a los tres años de tareas comunitarias que dictaminaron en septiembre de 2016, por los hechos que provocaron la suspensión del partido y la decisión de la Conmebol de clasificar a River en la siguiente instancia.

Biglia, aparece en un video de esa fecha encendiendo una bengala a metros de donde se produjo el hecho. El condenado describió que después del primer tiempo, fue a bajar a su hijo del alambrado y lo encontró tapándose la nariz y llorando. Cuando se acercó, sintió el mismo olor a gas lacrimógeno que, según la gente, había arrojado la policía desde la cancha, indicó.

Agregó que sintió el mismo olor cuando estaban por salir los jugadores de la cancha y, en ese momento, le estaba por prender la estrellita a su hijo de 9 años para dársela y ahí advirtió que estaban haciendo algo que no estaba bien, “sin llegar a tomar dimensión de lo que estaba pasando”.

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