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Dos historias que ponen a los anestesistas en el ojo de la tormenta

“Es complot y mafia”, de esa manera un periodista de Villa Mercedes definió el sistema que rige a los especialistas que trabajan en San Luis. Lo dijo a partir de la experiencia que hoy tiene a su madre al borde de la muerte.

por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 17/11/2017 18:07
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Sus palabras encendieron una alerta y dejaron al descubierto la falta de anestesistas, un problema que al parecer alcanza a toda la provincia.

El testimonio de dolor y también de desesperación, tiene su relación con Vanesa Schvedt, una joven que murió en la Maternidad “Dra. Teresita Baigorria” después de dar a luz.

Su madre, Lucía Casares lleva adelante una lucha incansable en búsqueda de la verdad, y fue la primera en visibilizar que el nosocomio provincial y público solo cuenta con una guardia pasiva de anestesistas, y que cuando su hija necesitó la intervención urgente, el especialista demoró más de media hora en llegar.

Ayer otro caso recorrió la opinión pública, y los cuestionamientos salieron del periodista Mario Díaz. “Esta situación pasa, yo la viví y alguien tiene que hacerse cargo. Tienen que legislar al respecto”, cuestionó.

Una infección generalizada requirió la intervención urgente de su madre de 72 años en una clínica privada de Villa Mercedes. Pero cuando los directivos del nosocomio salieron en búsqueda de un anestesista, la paciente quedó en el medio de un conflicto que empeoró su salud.

“Acá hay cuatro o cinco anestesistas. Ese día había uno de turno, pero cuando lo fueron a buscar a su casa, inclusive con la Policía, su esposa dijo que estaba fuera de la ciudad. El resto no apareció por ningún lado”, le contó Díaz a elchorrillero.com

Tampoco fue posible conseguir uno que llegara desde la ciudad de San Luis. “Como la clínica hizo una presentación ante la Justicia para que puedan ingresar médicos desde Río Cuarto, la entidad que agrupa a los anestesistas y que no permite que trabajen profesionales de otras ciudades, no quiso enviar a nadie”, remarcó.

La Asociación de Anestesiología, que en San Luis está a cargo de Esteban Gómez Gatica, es la que agrupa a todos los que trabajan en el territorio provincial: “Desde allí controlan dónde tienen que ir trabajar los médicos”.

Este medio se comunicó con la entidad, que tiene su sede en Ituzaingó N° 1055, pero no fue posible encontrar una voz autorizada que pueda responder sobre la situación y dar destalles sobre cómo es el funcionamiento y el régimen que los respalda.

“A raíz de esto, hoy me llamó un doctor que fue parte de esa asociación y que cuando se fue por no estar de acuerdo y quiso trabajar de manera privada, lo amenazaron de muerte. Se tuvo que ir de la provincia. Él me dio todos los detalles de cómo se manejan. Cobran lo que quieren, según la cara del cliente”, aseguró.

Después de la fuerte editorial que Díaz hizo en la radio, le llegaron testimonios de otros hechos que se encadenan y que tienen el mismo punto en común. “Está el caso de una mujer a la que debían hacerle una cesárea, pero como no había anestesista la llevaron a Río Cuarto. En el camino el bebé se murió en un parto ya pasado”, aseguró.

En medio del conflicto y la búsqueda de un profesional que asista en la operación, Díaz supo que si a su madre no la trasladaban se moría: “Entonces la llevamos al Hospital Juan Domingo Perón donde tienen un anestesista propio, que no pertenece a la asociación. La operaron y hoy su estado es muy grave”.

Todas las horas de desesperación hicieron que el periodista denunciara un abandono de persona y también una falta de compromiso profesional: “En todo el tiempo que se perdió, la infección tomó todo su cuerpo. No se puede jugar así con la vida humana”.

“Si les importa más el dinero que la vida, deberían dedicarse al casino u a otra cosa, pero no pueden hacer esto”, dijo en el mensaje que compartió con su audiencia.

También pidió “romper el monopolio de estos delincuentes que deciden no asistir, que se esconden en sus casas y que no les importa la vida humana”.

La muerte de Vanesa

“La maternidad no tiene anestesista permanente, tiene una en guardia pasiva, que trabaja en el hospital, y eso significa que si la necesitan la llaman”, declaró Lucía Casares en la última conferencia de prensa que brindó (el 17 de octubre) para dar detalles de una causa que “está estancada”.

Allí también remarcó con firmeza que su hija murió “porque se perdió tiempo en el quirófano”. A partir de un informe que elaboró el perito de parte, Héctor Mayor, la mujer pudo informarse con certeza de que los profesionales “pudieron haber realizado maniobras para salvarla, pero no las hicieron”.

A Vanesa le practicaron un legrado “sin anestesia” porque la especialista no estaba. “Según la obstetra mi hija no colaboraba. Vanesa se murió llorando”, contó la mujer.

Su hija perdió más de 2 litros y medio de sangre en menos de una hora. Esa situación puso a la joven en un “shock irreversible” debido a la pérdida del más del 40% de su volumen sanguíneo.

“Sí cuestioné a la anestesista, porque además mintió en su testimonial; dijo que demoró 15 minutos en llegar desde su casa y otra médica aseguró que fueron 30 o más. Para mí es muy responsable en la muerte de mi hija, porque se perdió mucho tiempo”, le dijo este miércoles a elchorrillero.com

“Solo espero el juicio oral. Mi lema sigue siendo memoria y justicia”, finalizó.

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