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Inseguridad en San Luis: “Como veía que yo no iba a parar, me disparó tres veces”, dijo el repartidor

José Luis Gallardo recibió un tiro en una pierna y ahora tienen que operarlo. Un ladrón se colgó de su camión y quiso arrebatarle el dinero. Las maniobras que hizo al volante y la suerte que estaba de su lado, tienen hoy con vida al trabajador.

El camionero transitó por Río Turbio, una calle que es descampada, haciendo “ziz zag” para que el delincuente se descolgara del camión.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 06/09/2018 18:08
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El violento episodio ocurrió en la mañana del lunes, alrededor de las 11, cuando el repartidor descargaba bebidas en un negocio, como todos los días. Fue en el tramo final del barrio Cáceres cuando un delincuente lo acechó como un león a su presa. “Veo que se mete la mano en la cintura y que saca un arma. Cuando subo al camión ya lo tenía colgado al lado y apuntándome”, contó Gallardo en diálogo con el elchorrillero.com.

“No le di bolilla y arranqué el camión con el tipo ahí. Como cinco cuadras lo llevé así de un lado para el otro intentando que se caiga; era la vida de él o la mía. Yo me la jugué”, relató hoy con la tranquilidad de que la bala no le causó un daño peor. Espera que le den la fecha para operar el peroné donde resultó lesionado.

El camionero transitó por Río Turbio, una calle que es descampada, haciendo “zig zag” para que el delincuente se descolgara de la cabina. Sin embargo en ese tramo logró ejecutar tres disparos. Uno de esos rompió la ventanilla y le dio en la pierna izquierda: “Metía el arma y disparaba. Una vaina quedó en mi asiento”.

No es la primera vez que Gallardo tiene que enfrentar un asalto, pero este fue sin dudas el modo más violento que protagonizó. Hace más de 9 años que hace el mismo trabajo. “Como veía que yo no iba a parar empezó a disparar, y lo hizo tres veces. Le resultaba difícil la visión porque yo lo llevaba de acá y para allá con el camión, y tenía el arma en la mano izquierda”, aseguró.

“Me han querido asaltar un montón de veces, he forcejeado y hasta me han corrido con armas. Siempre haciéndome el valiente; pero nunca les entregué el dinero. Me arriesgo porque al final a veces les la plata y te tiran igual”, añadió en su relato.

Cuando faltaban dos cuadras para llegar a Justo Daract, Gallardo frenó porque se le cruzó un colectivo. Entonces recién ahí el ladrón cayó y escapó.

Cuando retomó por Justo Daract, el repartidor encontró de frente un patrullero y se bajó para alarmarlos de lo que había pasado. En ese momento descubrió la herida: “Estaba todo ensangrentado”.

Gallardo siguió la marcha, unas dos o tres cuadras hasta la empresa en la que trabaja, Distribuidora Río Cuarto, ubicada antes de llegar a Centenario.

Los policías no dieron con el ladrón pero encontraron otras dos vainas de una pistola 9 milímetros.

Llamaron una ambulancia pero nunca llegó.

El hombre finalmente tuvo que ser trasladado en una camioneta de la empresa para que los especialistas pudieran determinar el grado de la herida.

“Yo tenía mucha bronca, me empecé a preocupar porque no sabía qué tenía y no quería perder la pierna, pensaba que era algo grave”, puntualizó.

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