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La lucha de Rocío en la pandemia: hace tres meses espera poder viajar a Córdoba por su enfermedad

La joven de 26 años tiene un tumor en la glándula hipófisis y fue operada por una malformación en el cráneo. La salud pública en San Luis le redujo la atención por el Covid-19 y ha tenido que recurrir al sistema privado. Sin embargo, su situación está empeorando y pide ser atendida en la provincia vecina.

Rocío Barroso tiene 26 años y vive en Villa Mercedes.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 18/10/2020 21:46
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La historia de Rocío Barroso, oriunda de Villa Mercedes, se hizo conocida en febrero del año pasado cuando apeló a las redes sociales porque necesitaba recolectar dinero para someterse a una costosa intervención quirúrgica debido a que tenía una inflamación en la glándula hipófisis. Luego le confirmaron que se trataba de un tumor.

Hoy su salud se está deteriorando debido a que la pandemia la imposibilitó de viajar a Córdoba, donde debe someterse a controles y estudios debido a que en la provincia no hay neuroendocrinólogo.

La joven de 26 años contó que uno de los principales obstáculos fue obtener un turno. Sin embargo, debido a que se trata de un caso urgente logro conseguirlo para el próximo miércoles 28. Ahora deberá realizar las gestiones ante el Gobierno de San Luis para obtener el permiso y le proporcionen la modalidad de traslado.

Respecto al tumor, mencionó que era “funcional” y no le generaba ningún problema, pero en el último tiempo la condición cambió: “Ahora me provoca desordenes hormonales, vómitos, me desmayo, y tengo infeccion urinaria”.

“El jueves tuve una descompensación muy grande. Me llevaron a la salita del Barrio Jardín del Sur, en el Hospital no pudieron atenderme por el tema de Covid”, detalló.

Al mismo tiempo, indicó que los problemas de salud le generan deshidratación y sus defensas están bajas.

Por otro lado, hace cuatro meses Rocío fue operada por una malformación en el cráneo. Tras eso pudo viajar a para que le sacaran los puntos, pero la crisis sanitaria se agravó y no volvió a hacerlo.

“Los primeros controles me los hacía en el Hospital, pero por la pandemia los médicos no me atendieron más. Después empecé a hacerlos de forma privada”, explicó en declaraciones a El Chorrillero.

Puntualizó que debido a la falta de profesionales especialistas solo pudo ser atendida por una endocrinóloga que ahora se encuentra de licencia por maternidad. “Le mandé los estudios por correo y me dijo que debe verme un médico y evaluarme físicamente”, señaló.

En este escenario, con mucho sacrificio su familia ha tenido que afrontar altos costos en consultas médicas, análisis, ecografías y medicamentos. Sobre estos últimos mencionó que en algunos casos el Hospital no los tiene, mientras que en otros ha tenido que realizar trámites y nunca logró dar con una asistente social para que se los autorizara.

El traslado a la provincia vecina es la ilusión que la mantiene para poder enfrentar sus padecimientos. Antes de la pandemia el Gobierno se encargaba de los pasajes y el hospedaje aunque ahora deberá aguardar para conocer cómo se lleva adelante.

“Estoy cada dos o tres días internada. Hace tres meses que vengo pidiendo poder viajar. En Córdoba están mis médicos”, insistió.

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