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Nadie sabe dónde está Alejandro Ochoa ni por qué se lo llevaron

Ya se cumplieron 72 horas de la desaparición del productor rural de Cortaderas, y este martes pasó siguió sumando misterio, desesperación y nuevas manifestaciones. Volvieron a cortar la Ruta N°1.

La familia denunció que Ochoa lo golpearon y se lo llevaron de su casa, ubicada en la zona rural.

por Catalina Ysaguirre

elchorrillero.com

Actualizada: 31/03/2021 01:18

Desde el sábado, en Cortaderas ya no hay paz, la desazón es generalizada. Hace 72 horas que los parientes, amigos y vecinos de Alejandro Ochoa no dejan de movilizarse. Este lunes, con quema de neumáticos volvieron a exigir a las autoridades policiales que lo encuentren, que “salgan a buscarlo”.

“No tenemos nada, mi hermano no aparece”, dijo por la noche Ivana, cuando El Chorrillero le consultó sobre las últimas novedades. La hermana del productor rural sigue sin entender por qué se llevaron a su hermano, y no saber dónde está es una sensación que la deja sin palabras.

“No sabemos nada. La Policía dice que está trabajando por todos lados. Recién hoy terminaron de investigar la casa de mi hermano”, contó Ivana desde la Subcomisaría 22° donde, como todos estos los días, esperaba por noticias.

La mujer adelantó que este miércoles los atenderá la jueza Patricia Besso, aunque no sabían todavía el lugar y el horario. “Esto es por la marcha que hicieron los amigos de Alejandro, de lo contrario no nos dan pelota”, consideró.

Ochoa tiene 35 años. No tiene hijos y no está en pareja. En una propiedad humilde de un campo (que comparte con sus tíos) ubicado en la zona de los lotes Suelos Puntanos (por el camino rural La Pituca) vive solo. Y allí cría gallinas, conejos y ovejas para mantenerse. De eso subsiste. “Se dedica al campo, es un trabajador”, dicen una y otra vez las personas que lo conocen.

Según la denuncia que radicó la familia, el sábado antes de que llegara la noche dos hombres encapuchados y con armas fueron a buscarlo. Lo golpearon y después se lo llevaron atado e “inconsciente”.

No hay hipótesis que permitan imaginar por qué se lo llevaron, y tampoco hay información oficial de la Policía. Hasta acá solamente hay interrogantes.

El lunes cuando allegados de Ochoa quisieron tomar la dependencia policial para conocer los avances de la investigación, viajó el jefe de Operaciones, Dionisio Funes. Solo por eso se supo que había 130 personas abocadas a dar con los rastros del hombre desaparecido.

La Jefatura Central se limitó a difundir el paradero de Ochoa, el lunes a las 12:42. Y la Justicia advirtió las medidas que la magistrada había ordenado: una inspección ocular y el secuestro de un celular.

No hay detenidos y se tomaron testimoniales.

También se sabe que los rastrillajes se hicieron en diferentes puntos rurales de Cortaderas, y habrían llegado a Carpintería y Merlo.

En una entrevista con El Corredor Noticias, los padres de “Bebo” Ochoa, Ramona y Luis, hicieron un llamado desesperado.

“Lo único que pido es que aparezca, que me lo dejen lejos, pero que lo larguen. Que me devuelvan a mi hijo”, dijo la mujer.

Contó que Alejandro “no tiene problemas con nadie”, por eso no encuentran explicación a lo que están viviendo.

“Si venían a pedirle algo, él se lo daba. No tenía ningún capital. Criaba conejitos y gallinas, para ir manteniéndose. Jamás le hizo una maldad a nadie”, aseguró en medio de las lágrimas.

Hasta la publicación de esta nota no había detalles ni resultados que arrojaron en tres días los operativos desarrollados por las fuerzas de seguridad.

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