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Un testigo dijo que a Auderut le dieron “un ruedazo en la cabeza, después otro, se le incrustó e hizo fuerza para sacársela”

En la segunda jornada del debate oral declararon los custodios de dos bares. Además, el joven que filmó la agresión expuso que “fue una golpiza muy brutal” y que la víctima “no buscó el conflicto”.

Foto: Marcos Vedullo.
La rueda que usaba el malabarista fue el arma de un golpe mortal.
Actualizada: 14/10/2021 20:36
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Minutos después de las 10 de este jueves se desarrolló una nueva audiencia en el juicio por el crimen de Matías Auderut, el joven de 31 años que recibió una golpiza el 30 de diciembre de 2018 a la salida del bar Say No More. El Tribunal, conformado por Hugo Saá Petrino, Fernando de Viana y Adriana Lucero Alfonso escuchó siete testimonios.

La primera declaración fue la de Julián Depetri Grots, quien en la madrugada del hecho salía de trabajar y se encontró con la víctima inconsciente. Estaba tendido boca arriba en la vereda de Avenida Illia casi Mitre.

Relató que se desempeñaba en un bar ubicado en Pringles y Mitre, y que a la salida debía hacer tiempo para tomarse el colectivo hacia El Volcán. Fue en ese trayecto que se encontró con Auderut: “Pensé que se trataba de alguien en estado de ebriedad, me fijé y no tenía olor a alcohol”.

Como estaba muy oscuro, puntualizó en que cuando pasó un vehículo pudo advertir que había sangre. “Lo primero que hice fue dirigirme al sanatorio que está ahí”, continuó, pero desde el centro de salud no podían hacer nada y les pidió que llamaran a una ambulancia.

Se desarrolló este jueves la segunda audiencia.

Luego de eso, Depetri Grots se fue hasta el lugar donde Matías había recibido la paliza. Minutos más tarde hizo el mismo recorrido de vuelta y la Policía ya estaba trabajando en el lugar.

Por el crimen, enfrentan el juicio Federico Zamudio, Fabián Pino. Ambos escucharon atentos todas las declaraciones, junto a sus defensores Víctor Endeiza y Esteban Sala, respectivamente.

“Fue una golpiza muy brutal. En toda la noche no buscó el conflicto”

Los momentos más fuertes de la jornada fueron cuando revivieron lo que sucedió durante esa noche. Esto fue así porque dieron su versión de los hechos quienes cumplían funciones de seguridad en Say No More y otro negocio aledaño, Ibiza. También lo hizo un joven que filmó parte de la agresión que sufrió Auderut.

“En un momento decidí grabar lo que estaba pasando. No pensé que iba a terminar así”, dijo al respecto Luis Santamaría. Había ido con un amigo y pudo ver los momentos en que la víctima fue sacada del local como así también cuando recibió los golpes de las demás personas. En la sala también reprodujeron la filmación.

Santamaría hizo referencia a la actitud de Matías y consideró que estaba alcoholizado porque previo a los incidentes “lo había visto con unos amigos muy feliz o contento”.

“Agresivo no estaba. Cantaba a los gritos, creo que por eso lo sacaron”, afirmó, y tuvo en cuenta que en la pelea “intentó defenderse pero no pudo”.

“Fue una golpiza muy brutal. En toda la noche no buscó el conflicto, la violencia”, insistió.

Sobre el ataque que sufrió Auderut fuera de Say No More mencionó que “el personal de seguridad estaba observando lo que sucedía” y que uno de ellos “lo había empujado”.

“Matías pateaba, insultaba y escupía”

Marilina López era una de las personas que estaba trabajando en la custodia del bar. Rememoró que a pesar de que lo habían sacado del lugar, Matías volvió unas cuatro veces.

En la primera ocasión lo corrió un compañero que ese día estaba de descanso. Luego regresó “pateando cosas”, como sillas y banquetas. A su vez, aseguró que sacaba los vasos de clientes que estaban en otras mesas, escupía al personal y a ella le pegó una patada. En ese momento, lo habrían reducido y llamaron al 911.

“Descontrolaba todo. La Policía se lo debió haber llevado por su estado y lo que estaba causando. Todo el tiempo fue violento, estaba perdido prácticamente”, referenció, y señaló que los efectivos lo levantaron y le dijeron que se fuera de allí.

López además hizo alusión a que fue un “chico no tan alto que tenía un tatuaje (en forma de A) en el cuello” el que lo agredió con una picana.

En relación al tercer imputado que se encuentra prófugo (Gilcimar Vispo Souza) transmitió que no interfirió para “armar un problema” sino que por el contrario “Matías lo golpeó”, y “el de las rastas (Zamudio) actuó en defensa a él”.

La joven expuso que alcanzó a ver “uno de los golpes que fue mortal”: “Cuando Matías se dio vuelta con la llanta puesta en la cabeza y se la sacó”.

El Tribunal mostró a los testigos la rueda que fue secuestrada en la causa y todos coincidieron en que fue la que usó uno de los agresores para golpear a Auderut. No concordaron en la cantidad de veces que le pegaron, pero fueron entre dos y tres.

Darío Russo Digenaro era el otro encargado de seguridad que trabajaba en el bar ese día. “Estaba cargoso con la gente, les sacaba la cerveza a otras parejas que estaban tomando”, precisó. Luego de eso dijo que lo sacó del lugar, pero horas más tarde volvió.

“Cuando quiero ver estaba adentro de nuevo. Entré, lo corrí y se quedó en la vereda. Había dos chicos tomando sentados afuera, uno tenía rastas y vendía cosas, otro que hacía malabares con una rueda. Me dicen que estaba con ellos y le daban el vaso”, explicó Russo Digenaro.

El trabajador es uno de los que aparece en la filmación y se ve que golpea a Matías. Debido a que se abrió una compulsa, tanto su testimonial como la de López fueron meramente informativas y por la posibilidad de que abran causas en contra de ellos, podían abstenerse de responder. La Cámara también los dispensó del juramento.

A raíz de esto, el seguridad no argumentó la agresión. Y sobre esos instantes detalló que “el brasilero y otro muchacho” se acercaron a “querer defenderlo”.

“El muchacho (por Auderut) por más que lo defendía, le pegó con el puño al brasilero en el mentón y lo desmayó, se cayó de boca en el piso. El otro le dio un ruedazo en la cabeza y después otro más. Se le incrustó e hizo fuerza para sacarla. Vino otro y sé que lo picanearon más allá”, agregó.

Al mismo tiempo, indicó que “le pegaban patadas mientras estaba en el piso”.

El tercer trabajador que intervino esa noche fue Mario Escudero, que se desempeñaba en Ibiza. Del mismo modo, sus palabras ante el Tribunal se limitaron a ser informativas.

Manifestó que Auderut pasó por el sector donde él se encontraba e iba “alterado, gritando cosas de Estudiantes (el equipo de fútbol)”. Vio que cuando llega a Say “había una parejita que estaba sentada, les sacó el vaso, tomó e ingresó al bar”. Aclaró que eso fue temprano, en una de las primeras ocasiones que fue al lugar.

Añadió que unas horas después regresó y “empezó a hacer problemas”. Señaló que los agresores fueron tres y todo se produjo después de que el joven les gritara cosas desde una vinoteca que estaba a pocos metros.

“Matías no era peligroso, pero estaba alterado. Le largó una patada a la chica que era seguridad. Estaba ebrio. Le pegaban en el suelo y cuando se paró le seguían pegando. Él trató de defenderse”, sostuvo.

En el tramo final de la audiencia fue convocado Nahuel Santoro, quien estaba trabajando en la estación de servicio YPF (ubicada en diagonal al bar). No pudo fijar muchos detalles de lo que ocurrió. Sólo referenció que lo sacaron “de buena manera”, que una persona con rastas le pegó con la llanta y que luego “se fue caminando por la misma Illia para el lado de Plaza Pringles”.

“Había manchas hemáticas en el suelo y cuero cabelludo”

La séptima declaración fue la de un oficial de la Policía que cumplía tareas en el COAR, William Cabañez. Esa noche recibieron una modulación porque “se encontraba una persona de sexo masculino tirada en la vía pública”.

Al acudir recordó que el joven “no respondía” y que “de inmediato” avisaron al Centro de Operaciones.

Cabañez planteó que estaba “con signos vitales” y “lo primero que se logró visualizar fueron las manchas hemáticas en el suelo y cuero cabelludo”. Contó que hizo una especie de balbuceo y “tenía espuma en la boca”, por lo que pusieron el cuerpo de costado con el fin de que “no se ahogue”.

Finalmente, el Tribunal determinó pasar a un cuarto intermedio hasta el próximo lunes donde posiblemente las partes puedan concretar los alegatos.

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